Alumnos del IES Llanera conocen, en directo, la realidad valenciana tras la DANA
«Yo tuve mucha suerte. Vivo en Valencia pero trabajo en Benetússer, una de las zonas afectadas por las riadas. Hacía unos días que se hablaba de la llegada de una gota fría. Aquel día, cuando llegué a trabajar, mis jefes me dijeron que me volviera a casa, que por un día que no trabajara no iba a pasar nada». Jorge Cabeza y Laia García son los dueños de la librería Sommis de Paper, en Benetússer. Su negocio, como otros tantos, quedó sepultado bajo el barro tras la riada. Gracias a su sentido común, Ana Sanmartín Pla, librera experta en comics y novela juvenil y empleada de la librería, pudo contarle hoy a los alumnos y el profesorado del IES Llanera su experiencia, un relato con una enorme carga emocional que impactó a todos los que estaban en la biblioteca del Centro escuchando su relato. Sus jefes también tuvieron suerte y se fueron a casa por un corte de luz antes de que la riada llegara arrasándolo todo.
En esta jornada en el instituto hubo tiempo para muchas cosas. La iniciativa de esta llamada partió del buen hacer de Raquel Friera, coordinadora de la biblioteca del IES Llanera, que contó con la colaboración inestimable de muchos de los profesores del centro, así como el de su directora, Sonia García. Tras escuchar el relato de Ana, la deriva llevó la conversación por terrenos más agradables y se convirtió en una asesoría online de títulos de libros que los alumnos le pedían en función de sus gustos literarios. Muchos libros, mucha empatía y una cita ya sellada para repetir el encuentro cuando las cosas vuelvan a su sitio y los habitantes de los pueblos afectados vuelvan a recuperar sus vidas.
«Cada uno de los que lo hemos vivido tenemos nuestra historia personal. Para mí –relata Ana– lo peor fue al día siguiente porque se cayeron las conexiones y no podíamos hablar con nadie. A mi me llegaban noticias de que la librería estaba arrasada. Pero esto fue un tiempo después. No podía hablar con nadie, no sabía nada de nadie. Hasta que pudimos empezar a hablar con la gente pasaron casi 48 horas, horas de pensar que la gente a la que quiero igual ya no estaba».
Muchos de los testimonios de los asturianos que han bajado hasta Valencia a echar una mano revelan que el problema no es la falta de ayuda. Todos los pueblos de España se han volcado y han enviado ingentes cantidades de alimentos, ropa, y utensilios. El problema es que no se están distribuyendo entre los afectados: «Lo que te puedo decir es que a nosotros, toda la ayuda material que nos ha llegado es gracias a particulares que han llegado al centro del pueblo para repartir con sus propia furgoneta. Ahora lo que más necesitamos son productos de limpieza y todo lo que nos ha llegado ha sido a través de particulares que se han atrevido a venir y adentrarse en los pueblos».