Ángel García, alcalde de Siero: «Quiero pedir disculpas a los ciudadanos del concejo por tener a estos "personajes" en el cuerpo de la Policía Local»
El alcalde de Siero, Ángel García, ha subido hoy un nivel más en la disputa que lleva manteniendo en los últimos tiempos con los miembros de la policía local adscritos al sindicato SIPLA. El penúltimo episodio, viendo cómo se están desarrollando los acontecimientos no parece que el de hoy vaya a ser el último, se remonta a días atrás cuando miembros del sindicato denunciaron que habían sido multados por dejar aparcados sus vehículos particulares en la parte delantera de la comisaría local de Pola, una zona, al parecer, en la que está prohibido estacionar. Desde el Sindicato aseguraron que las multas fueron puestas «por venganza» y que «El jefe en funciones es una marioneta en manos del alcalde».
Ni cortos ni perezosos, miembros de la policía local decidieron continuar con la «guerra de las multas» y procedieron a sancionar a vehículos municipales, entre ellos el del alcalde, estacionados en zonas habilitadas para ello. «El otro día –relata el alcalde– algunos de estos individuos aparcaron sus coches privados en zonas reservadas para vehículos municipales por los que, como a cualquier otro ciudadano, se les denunció. En vez de acatar la multa y pagar, comenzaron a decir que estaban siendo acosados por el alcalde. El líder de esta especie de banda mafiosa, más que un cuerpo policial, se incorporó estos días después de haber trabajado 17 días en el año 2023 y poco más de 45, si cumple con el calendario, en 2024. Debido a ello parece ser que se le ha olvidado distinguir las señales de tráfico».
«En el día de ayer vinieron a sancionar a los vehículos municipales que están aparcados delante del ayuntamiento porque no saben distinguir lo que es un servicio municipal de uno privado. Es su forma de actuar, muy próxima a la prevaricación y al abuso de autoridad».
Tras la exposición, el alcalde de Siero anunció que iban a tomar «ciertas medidas» para ayudar a los miembros del cuerpo de la Policía Municipal en su confusión y así evitar que se volvieran a producir estas situaciones en el futuro: «la primera, para tranquilidad de los ciudadanos, es que cuando comencé en el ayuntamiento había 57 a gentes y, a día de hoy, sólo habrá 27, con lo que nos estamos ahorrando 1.500.000 euros, que estamos utilizando, por ejemplo, para afrontar obras como la que tengo a mi espalda –la conexión peatonal y ciclista entre Lugones y La Fresneda– . Por otro lado, hay una renovación de la plantilla por la que está entrando gente muy joven que está haciendo un excelente trabajo. Y la tercera es que hemos contratado a dos personas para que les dé a estos individuos nociones básicas de dónde pueden y no pueden aparcar. Han llegado hoy y se llaman Epi y Blas, contratados desde ahora mismo por el ayuntamiento, para que les expliquen a estos fenómenos dónde se puede aparcar y dónde no. También estoy valorando otras medidas como ponerles a estos individuos una pistola de agua porque viendo cómo interpretan las normas, las armas de fuego son muy peligrosas. Sólo me falta ver cómo ponerles ropa impermeable para que no se mojen los pantalones».