La Big Band de Llanera y Andreas Prittwitz, binomio perfecto
Uno de los acontecimientos más esperados de este mes cultural en el concejo no era otro que la actuación de la siempre solvente Big Band de Llanera acompañada, en esta ocasión, por uno de los más importantes clarinetistas –y saxofonistas– de nuestro tiempo, el alemán Andreas Prittwitz, afincado hace años en Asturias.
Hay poco que contar que no se sepa ya sobre la trayectoria musical de Andreas, un clásico que acompañó a grandes de la música de nuestro país como Serrat, Aute, Victor Manuel, Ana Belén o Manolo Tena; también con imprescindibles del jazz como Jorge Pardo, por acabar rápido que tampoco hay sitio para más si tiramos de curriculum. El propio Baldomero –Mero– Gutiérrez, director y alma de la Big Band comentaba en un momento de concierto que, cuando vio a Andreas tocando en La Bola de Cristal supo, al momento, que él quería tocar el saxofón.
Escuchar a la Big Band de Llanera es un espectáculo, teniendo en cuenta que sus músicos no son profesionales y que abarcan un amplio abanico de edades. Secciones de viento, percusión y cuerda al servicio de temas como Beyond the Sea, Bassin Stret Blues o In the Mood que, por sí solos, The band solventa con brillantez y que sube un peldaño más cuando se contagia de la maestría de un privilegiado del saxofón. Andreas Prittwitz puso las pulsaciones al máximo con sus solos imposibles en Night Train, How High The Moon y Watermelon Man, retirándose respetuosamente a un segundo plano cuando le tocaba a la Big Band brillar.
Para los que ya hemos visto pasar mucha música bajo el puente, comprobar que Tete Bonilla, miembro de los pioneros La banda del tren, Batman en Radio Asturias y locutor en RNE, es un excelente saxofonista y que se atreve con la armónica y la voz, junto a Andrea Suárez, continúa en plena forma bajo la energía sin límites de sus compañeros de Band y la batuta de Mero Gutiérrez, para seguir preservando el legado de Ellington o de Satchmo en cada una de sus actuaciones.