Nava celebra sus fiestas de La Colegiata y Villabona
Tres días de campeonatos, música, gastronomía y emotivos homenajes llenaron de vida el prau de la fiesta.
Las fiestas de La Colegiata y Villabona en Nava vivieron este fin de semana un intenso programa que combinó tradición, gastronomía y diversión. El viernes 19 arrancó con los campeonatos de Parchís y Tute, con grandes lotes de premios, y la emotiva entrada de la Santina al prau.
El sábado 20, el chupinazo a las 12:00 marcó el inicio de una jornada repleta: primer concurso de empanadas, 5º Concurso de Sidra Casera, juegos infantiles y pasacalles con la charanga “La última y marchamos”. A las 18:30 se repartió el bollu y la botella de sidra a los socios, seguido de la jira campestre. Por la noche, el homenaje a los Navetos del añu 2025, Pili y Sindo “Los de La Figar”, dio paso a la verbena con Dúo Brass y Dani Parrondo “The Goat”.
El domingo 21 comenzó con misa campestre, procesión y subasta del ramu. Durante la homilía, el párroco explicó por qué la patrona de estas fiestas es la Santina de Covadonga: “Como no teníamos ningún santo ni virgen, fueron unas fiestas creadas por los vecinos que querían hacer algo juntos. Decidimos elegir a un santo o una virgen que nos representara, y escogimos a la Santina”. Así, en la misa —y, de no haber llovido, también en la procesión— se pudo ver una imagen de la Virgen con su cueva. Sin embargo, una nube negra descargó antes de finalizar la celebración, impidiendo la salida, pese a que el carro tradicional tirado por dos grandes vacas aguardaba en la puerta.
La gran parrillada —costillas, pollo, chorizos, arroz con leche y pan— se sirvió a las 15:00, prolongando la sobremesa hasta la segunda verbena con Saoco y El Taxista Coplero. “Esto empezó como algo pequeño entre vecinos y ahora viene gente de toda Asturias”, comentaba Maruja Fernández, vecina de Villabona. Desde Colunga, Javier Alonso aseguraba que “merece la pena el viaje solo por el ambiente y la sidra”, mientras que Lucía García, llegada desde Llanes, destacaba “la hospitalidad de la gente y lo bien que se come”.
Con este cierre, unas fiestas que nacieron como encuentro vecinal volvieron a demostrar su crecimiento y su capacidad para atraer visitantes de toda Nava y otros concejos.