No hay quien pueda con la fiesta de "Güevos Pintos": Pola de Siero sale en pleno a la calle

La Bendición, a cargo del párroco Fermín Riaño, momento álgido de un día grande de fiesta y emociones

Las fiestas y las tradiciones las forjan los pueblos, se empecinan en conservarlas pese a las mil y una dificultades, las moldean, las resucitan y consiguen que perduren. Las fiestas, las tradiciones, son del Pueblo: y que a nadie se le ocurra intentar robárnoslas.

El Marcau Polesu hervía desde primera hora de la mañana. Mas de una veintena de puestos mostraban al gentío el trabajo, el ingenio y el arte que llevan detrás los cientos de Güevos Pintos que se han exhibido y vendido en Semana Santa y este martes, día grande. Representaciones tradicionales, santinas, hórreos, sidros, piquillas futboleras, personajes de ficción, trasgus, cuelebres, xanas, nuberus... y GüeviTino Casal con GüevoDrigoCuevas en lo más alto de la retranca y la imaginación.

Si partimos de la base de que el momento álgido siempre es la fiesta, la diversión, la comida en la calle, las cañas, las copas y las risas y buscamos otras motivaciones, a nivel lietratura periodística, la Bendición de Güevos se lleva la palma. La plaza del ayuntamiento se volvió a llenar para asistir a tan intenso momento, magnificado por la figura del párroco de Pola, Fermín Riaño, un hombre comprometido con su comunidad, partiéndose el alma por recuperar la iglesia de San Pedro que se cae a cachos, siempre cordial y atento con los medios: «Los Guevos Pintos son reflejode esta Villa de la Pola, construida por gente que, a lo largo de los años, han puesto en ella lo mejor de sí y que sigue precisando de personas y organizaciones que la cuiden, con serenidad y respeto [...] En esta tarea de construir vida en común, no hay nadie imprescindible pero todas y todos somos necesarios».

Este día grande, y durante todos los que en Pola se vivieron las fiestas, estuvieron presentes los miembros del GFI El Ventolín. Se echó en falta, quizá el único «pero» de unas fiestas anómalas, por su situción, y sacadas adelante con brillantez, fue la ausencia del Desfile Tradicional de grupos folclóricos que solía celebrarse a la tarde. Otro año será.