Fernando López-Cancio trae a Villaviciosa sus “Rutas para compartir” inspiradas en Zarapayadas

Fernando López-Cancio explicando el proyecto.

Inicio del proyecto, con los mayores como protagonistas, de una ruta literaria y emocional.

El Ayuntamiento de Villaviciosa puso en marcha esta semana un nuevo programa dirigido a personas mayores y dependientes bajo el título “Rutas para compartir”, una iniciativa que combina literatura, educación emocional, reconocimiento social y empoderamiento del colectivo de mayores en el marco del entorno local.

El proyecto se desarrolla en el Centro Rural de Apoyo Diurno (CRAD) de Venta Les Ranes y, la propuesta, toma como referencia las rutas emocionales ya desarrolladas en Tapia de Casariego y Luarca, y que próximamente llegarán a El Franco, todas ellas inspiradas en la trilogía Zarapayadas del escritor Fernando López-Cancio, quien dirige también la actividad en Villaviciosa.

Fernando mostrándoles ilustraciones de Daniel García de otros cuentos con rutas.

Villaviciosa se suma ahora a esta red con un proyecto que busca fomentar la lectura como hábito saludable, trabajar la educación emocional (control de la ira, escucha activa, ruptura de prejuicios) y fortalecer el vínculo con el territorio a través de la imaginación y la participación.

Un comienzo entrañable

El miércoles 5 de noviembre, en el Centro Rural de Apoyo Diurno de Venta Les Ranes, se vivió una mañana distinta. No era un taller más, sino el arranque de “Rutas para compartir”, un programa que busca empoderar a las personas mayores como transmisores de cultura y memoria. Durante dos horas, entre bromas sobre la falta de memoria y evocaciones de la infancia, los participantes -principalmente mujeres- fueron hilando recuerdos y tradiciones que pronto se transformarán en un cuento colectivo y en una ruta señalizada.

Conversación en el CRAD de Venta Les Ranes aportando ideas para el cuento-ruta.

El escritor Fernando López-Cancio, creador de la trilogía Zarapayadas, guio la sesión con paciencia y humor, animando a los mayores a aportar lugares, fiestas y personajes que no deben faltar en el relato. “Lo bueno de este cuento es que podemos poner lo que nos dé la gana”, repetía, recordando que la ruta será tan suya como de toda la comunidad.

Fiestas, ramos y devociones

Pronto surgieron las primeras referencias: la fiesta del Carmen en Torazo -hubo que recordar en varias ocasiones que Torazu está en el concejo de Cabranes-, las fiestas del Portal en Villaviciosa, la fiesta de la Sidra que cada dos años llena la villa, o las procesiones con ramos de pan en Cabranes. Elvira recordó la devoción a la Santina de Obaya, con la historia de su padre que construyó un cajón en forma de ramo para llevar a la Virgen.

Dos grandes mujeres que aportaron los recuerdos de la maquila y de su padre en Obaya.

La conversación derivó hacia la Casa de los Hevia, donde se alojó Carlos V tras desembarcar en Tazones, y que ahora se propone como parada imprescindible en el cuento. “Está muy bien que aparezca algo de Villaviciosa, pero también del municipio”, insistía López-Cancio, subrayando que la ruta debe reflejar tanto la Villa como sus parroquias.

Molinos, maquila y lavaderos

Uno de los momentos más ricos de la sesión fue la evocación de la Ruta de los Molinos, con hasta 19 ejemplares, que servían para moler maíz. Los mayores explicaron el sistema de la maquila, por el que el molinero se quedaba con parte de la harina como pago. “Era la forma de ganar, claro, una comisión al uso”, recordaba uno de ellos.

La participación fue alta y la escucha también.

Se habló también de los lavaderos de Amandi y Villaviciosa, espacios comunitarios donde las mujeres lavaban la ropa, y de cómo antes se iba al río con piedras para frotar. Estos recuerdos se integrarán en el cuento para que los niños comprendan que “las cosas no surgen de la nada”: el agua, la harina o la ropa limpia eran fruto de esfuerzo y organización comunitaria.

El cuento inicial: el musgosu y la sidra

La sesión culminó con la lectura del borrador del cuento rimado que servirá de base para la ruta. En él aparecen los zarapallillos —Moncho, Manolo, Tere, Carmen y el perro Bruno—, que reciben un aviso para viajar hasta el concejo de Villaviciosa.

El relato introduce varios seres de la mitología asturiana, que irán participando en las aventuras de estos 5 personajes.

Empezaron muy tímidas, pero según transcurría la jornada fueron ganando confianza y compartiendo vivencias.

La ría y el Puntal: paisajes con futuro

La ría de Villaviciosa fue otro de los protagonistas de la conversación. Se habló del Puntal, del barco-hotel Estrella del Norte, de las piraguas y del cruce antiguo en barca hacia Rodiles. Los mayores coincidieron en que la ría es un espacio poco explotado turísticamente, pero con gran potencial para convertirse en un hito de la ruta.

También se mencionó la Semana Santa de Villaviciosa, con su museo y sus procesiones, que atraen turismo específico y forman parte del patrimonio cultural del concejo.

Un proyecto contra la soledad y a favor del vínculo social

Rutas para compartir” se enmarca en la estrategia municipal contra la soledad no deseada, reforzando la participación social y el bienestar de las personas mayores. El CRAD de Venta Les Ranes, abierto en 2022, se ha convertido en un espacio pionero en el concejo, con talleres, celebraciones tradicionales, musicoterapia y encuentros intergeneracionales.

Hubo nostalgia, pero sobre todo, muchas risas.

El resto de las sesiones para elaborar el cuento tendrán lugar durante el mes de noviembre, los martes de 11 a 13 horas.

Ahora, con este proyecto, Villaviciosa se suma a la red de rutas literarias y emocionales que ya funcionan en Tapia y Luarca, y que próximamente llegarán a El Franco. La primera sesión dejó claro que la memoria de los mayores es un tesoro: un relato vivo que mezcla historia, tradición y magia, y que pronto se transformará en una ruta abierta a toda la comunidad.