EL FIELATO estuvo en el primer día de Santa María del Chicu de las monjas de Belorado

Las monjas de Belorado recibieron la visita de otras "monjas" del Carnaval de Arriondas.
Así vivimos con las monjas de Belorado el primer día de puertas abiertas de su restaurante 

El pasado sábado, en Santa Maria del Chicu, el restaurante de las monjas de Belorado afincadas en Arriondas, había más ilusión que nervios y un buen número de medios de comunicación apostados en la puerta a los que no se les permitió el paso. «El martes es el día de la prensa», decían algunos familiares de las religiosas, «hoy, realmente, es un día de prueba». Si bien no era el día de la inauguración, sí era el primer día en el que su restaurante atendía las primeras reservas. Y, a pesar de desdoblar en dos turnos las nueve mesas con la que arrancará su restaurante, el lleno fue total. «No hemos podido atender a la gente que ha venido sin reserva», contaba a EL FIELATO sor Sión, «y ha sido mucha».

El equipo de Santa Maria del Chicu. Las tres hermanas clarisas, en la cocina, fieles a su clausura.

Entre los que sí reservaron estaba Fabio Rodríguez, un TikToker asturiano cuyo canal da cuenta de sus visitas a restaurantes. «Está todo espectacular», nos contaba al terminar de comer, «mi amigo -uno de los dos que le acompañaba- siempre dice que no hay arroz con leche con el de su madre y este, según él, es hasta mejor». «Pan de barra de panadería», «patata de pueblo» o «productos de aquí, cómo se notan» son algunos de los comentarios que pueden escucharse a lo largo del vídeo que publicó sobre su experiencia.

Ensalada, fabada, paella valenciana, cachopines y carne guisada fue el menú con el que las monjas de Belorado se estrenaron en su primer día. «Y el precio no puede estar mejor», nos contaban las hermanas de sor Myriam, que vinieron desde Valencia para acompañarla, «entre semana 15 euros, 12 para trabajadores; y 18 euros el fin de semana».

Familia y amigos en el primer día del restaurante de las monjas de Belorado

Al margen de quienes reservaron sin conocer de nada a las tres monjas de Belorado que emprenden este nuevo negocio, entre los comensales había un buen número de amigos y familiares que no dudaron en acudir a Arriondas desde distintos puntos de España para acompañarlas en su debut no oficial. Unos que, además de alabar las bondades de la cocina -con especial hincapié en la paella, de la que hubo que hacer otra a mitad de servicio; y del arroz con leche-, no pudieron evitar comentar el motivo que había empujado a estas religiosas a abrir un restaurante.

Luis Gonzalez y su familia en el restaurante Santa Maria del Chicu de las monjas de Belorado.

Entre ellos estuvimos con Luis González y su familia quien, sin conocerlas en persona, trató de interceder por la congregación ante el obispo de Burgos. «Hablé con ellas porque me interesó cómo las estaban tratando y les consulté si no les importaba que hablara con el secretario del obispo de Burgos para poder intermediar, para encontrar un acuerdo, y no llegaran a esta situación, que no deja de ser el primer cisma de la iglesia católica en el siglo XXI», nos contaba este vecino de Madrid que vino ex profeso el pasado fin de semana a Arriondas para comer en su restaurante y que no tuvo éxito en su papel de mediador, «cuando vi en EL FIELATO que iban a venir un restaurante aquí, reservé por teléfono y creo que fui el primero en reservar». Luis, quien tiene una casa en Ribadesella desde hace años, no pudo evitar valorar la situación que están viviendo las religiosas de Belorado: «No se las puede tratar así y me parece muy mal la excomunión tan rápida que han llevado a cabo; el obispo es un pastor y debe cuidar de sus ovejas, y las monjas de Belorado también lo son».

Han recibido muchas críticas inmerecidas, ellas viven de su trabajo y de esfuerzo. Han resurgido de las cenizas como muy poca gente tiene la capacidad de hacerlo, así que merecen toda la admiración y el respeto

«Hemos venido a apoyar a nuestra hija y a sus hermanas en esta nueva aventura», decía Julio, el padre de sor Sión, «son unas mujeres muy luchadoras, al margen de la cuestión religiosa, porque no tienen ayuda de nadie». «Están siendo muy injustos con ellas», nos contaba Sandra, hermana de sor Myriam, «pero ellas son valientes, no rebeldes; y encima cocinan con buen producto y con mucha mano, va a irles genial».

El Antroxu de Arriondas también estuvo en Santa Maria del Chicu.

Tampoco faltaron vecinos de Belorado, quienes vinieron de Burgos para estar con ellas en una fecha que, curiosamente, no podía ser más simbólica. Y es que este «simulacro», como lo llamaron las hermanas, coincidía con el 8M, Día de la Mujer Trabajadora, pero también con el Carnaval de Arriondas. Uno que no pasó desapercibido ya que, entre los comensales, no faltaron quienes acudieron a comer disfrazados de monjas -uno de los recurrentes en las calles de la capital de Parres de ese día-. ¿Y cómo lo encararon ellas? Con humor y sonrisa. 

Una máxima tan de la casa como su buena cocina.