miércoles 18/5/22

Hacía unas semanas que no venía a Cangas, y por fin pude pasar un domingo allí con la familia. Fue el Domingo de Pascua… con gente, bastante, y buen tiempo, que casi hacía anticipar el verano que queda por venir. Salí de la Avenida de Covadonga, y la recorrí a lo largo sin problemas de espacio, caminando por las aceras. La dificultad comenzó en lo que en otro tiempo fue Parque y ahora parece un gran “mar de terrazas”. Traté de pasar por todos sitios, pero fue imposible hacerlo con facilidad; las mesas y sillas parecía que crecían del suelo como “arroz en un arrozal”, disuadiendo al peatón de meterse en tal desaguisado. Era literalmente imposible trazar una línea recta que pudiera cruzar el parque por ninguna de sus dos calles longitudinales. Giré a la izquierda por la calle San Pelayo, pensando que lo peor ya había pasado y… craso error. Lo que se había urbanizado hace pocos años como calle peatonal, se había convertido en todo menos en peatonal, ya que lo que menos podías hacer era caminar, y no precisamente por la gente que había, que para la época en la que estábamos no era demasiada.

Me pareció una desmesura inaceptable para el ciudadano de a pie, una mezcla entre obscenidad y poco gusto, un mercadeo desmedido con el suelo de todos que desdibujaba el objetivo con el que se había urbanizado aquella calle y las circundantes. La actitud del hostelero en el uso del espacio público es agresiva por naturaleza, y si no se establecen los controles adecuados (como es este caso),  no hace más que poner en un brete al encargado de gestionar tal avalancha de mobiliario, que no es otro que el equipo de gobierno cangués. La falta de ordenación en la principal zona comercial de la ciudad dice mucho de un equipo de gobierno, que en este caso se parece más a una comisión de fiestas; su objetivo es contentar a todos, y eso no suele traer nada bueno a largo plazo.

La falta de equilibrio en la adopción de medidas adecuadas para la gestión de nuestros espacios públicos está oscureciendo una gestión municipal que parece instaurada ahora en la cultura del todo vale. Y sí, el turismo es muy importante para nuestra comarca, pero turismo es más que mesas y sillas, y mientras no nos demos cuenta de eso, no iremos por el buen camino. Lo que otros diseñaron con buen criterio lo están dilapidando los actuales con su nula gestión… ¿Estarán capacitados para ordenarlo de cara a este verano…? Veremos...

 Antonio Vega Cien

La mar de terrazas"..."
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