viernes 30/10/20

El grado de deportes

A riesgo de molestar a algunos amigos, conocidos y autoridades y de irritar a las cabezas pensantes del nacionalismo playu, servidor es de la idea de que el grado de Deportes por el que pujan Gijón y Mieres y que la Universidad todavía no ha decidido designar, tiene que ser concedido a la capital de la cuenca del Caudal, que, por lo que veo, es quien tiene más acciones para llevarse el premio.

Mi opinión es que Mieres, que fue la primera localidad que reclamó el grado, tiene más razones que mi ciudad natal para llevarse los estudios de Deportes al campus de Barredo, pero especialmente porque es preciso que la distribución de las opciones académicas esté vinculada a un reparto progresista de las mismas y que no todas recaigan en los mismos sitios.

Cuando Gijón reivindicaba la posibilidad de ubicar en su seno diversas facultades vinculadas con las ingenierías y con los estudios técnicos, muchas personas, entre ellas, el que os escribe ahora, se sumó a la petición, que en la capital asturiana fue considerado como una agresión a sus intereses.

El campus universitario de Mieres fue construido merced a los fondos mineros y esta practicamente sin ocupación. Puede ser objeto de críticas las razones por las que ese campus fue creado, pero, al igual que el metrotren gijonés, ya que se puso en marcha, hay que darle utilidad y los estudios del grado de Deportes puede ser una forma de ello.

Existen diversas teorías sobre si la Universidad debe centrarse en un único punto o es más conveniente la descentralización. Y todas ellas son muy válidas. Pero en nuestra comunidad autónoma se optó por la fórmula descentralizadora y la designación de Mieres es parte de ella.

Cuando Gijón reivindicaba la posibilidad de ubicar en su seno diversas facultades vinculadas con las ingenierías y con los estudios técnicos, muchas personas, entre ellas, el que os escribe ahora, se sumó a la petición, que en la capital asturiana fue considerado como una agresión a sus intereses.

Hay que decir, entonces, que si Gijón reclamaba la descentralización de las enseñanzas universitarias, que era de justicia, también lo es que no se centralicen todos los nuevos grados que otorga la universidad en la población más habitada de Asturias. Si incoherente es una centralización, también lo es la otra. A riesgo, ya digo de que se me reproche ácidamente.

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