sábado. 03.12.2022

Había cierta incertidumbre en la Sociedad Micológica de Pañeda sobre el número de especies que podrían mostrarse en la exposición anual, que celebró el domingo su trigésimo segunda edición. Pero a pesar de que las expectativas no eran buenas, el entusiasmo del equipo de voluntarios y la colaboración de particulares y colectivos hicieron que fueran alrededor de 350 las variedades de setas y hongos que contemplaron cientos de visitantes en las antiguas escuelas. 

«Nuestra media acumulada es de 358, así que al final no nos ha ido mal», señaló Antonio Sánchez, portavoz del colectivo. «Nuestro objetivo no es sumar más, aunque contemos las especies todos los años, es mostrar nuestra forma de colocarlas y sobre todo ser didácticos e incidir en las que son tóxicas para que la gente las pueda reconocer y tenga prudencia», añadió.

En este sentido, las especies más peligrosas, causantes de intoxicaciones e incluso de muertes, ocupan una mesa propia en la que se acompañan sus características y efectos. «En los últimos treinta años se conocieron nuevas toxicidades, por lo que es importante estar actualizado», destacó Sánchez. 

Un visitante señala una de las especies clasificadas entre las más peligrosas

Entre las curiosidades, pudieron verse especies clasificadas por el colectivo por primera vez, como la Trichia Decipiens, que en su fase inicial es una ameba, o la Cyathus Stercoreus, un hongo que crece en el estiércol y que se asemeja a un nido de pájaro con huevos.  

La especie Cyathus Stercoreus, que crece en estiércol

También otras como la Pleurotus Eryngii, más conocida como seta de cardo. «Por hábitat, nunca la tendremos en Asturias», apuntó Sánchez. Lo que sí puede suceder, -y alguna vez ya ha ocurrido–, es que setas propias de la primavera aparezcan en otoño. «El gran condicionante es el clima y el ser humano influye en él, no es algo que ocurra rápido, pero con el paso de los años se notará», advirtió.

Varias personas observan una de las mesas de la exposición
Varias personas observan una de las mesas de la exposición

Entre los visitantes a la muestra  hubo muchos menores, la mayoría demostrando ya una gran afición grabando vídeos y haciendo fotografías. Por su parte, Carlota Fernández llevó un ejemplar de Bejín gigante que encontró en Marcenao.

Carlota Fernández con el ejemplar encontrado en Marciano
Carlota Fernández con el ejemplar encontrado en Marcenao

 

Lección de setas en Pañeda
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