jueves. 18.08.2022

Dos almas del PSOE se han hecho visibles esta semana. La de Corcuera, Felipe González, Susana Díaz y Javier Fernández pide acercarse al PP y Ciudadanos.

Es lo que demanda la Europa de Merkel. Ya saben: recortes, privatizaciones, salarios más bajos y mayores beneficios para inversores. Un informe señala que las 3 principales fortunas asturianas (Masaveu, Cosmen Menéndez-Castañedo y Areces Galán) incrementaron entre un 20 y un 40% sus beneficios en los últimos dos años. Si usted no ha notado un incremento equivalente en su salario, no se preocupe: lo que pasa es que, aunque la economía mejora, la desigualdad crece. La crisis se ha terminado, pero para unos pocos. Este alma, al servicio de la troika, la componen los “señoritos del PSOE”, su búnker, que acompaña a ex dirigentes a los juzgados por corrupción (Griñán y Chaves) y se forra en consejos del Ibex 35 (¡ay Felipe González!).

La otra sensibilidad del PSOE encaja con buena parte de sus votantes, que recuerdan sus raíces progresistas. A ellos ha apelado Pablo Iglesias al proponer por “una sonrisa del destino” un gobierno que impulse reformas políticas y sociales. Brama Javier Fernández, acusando a Podemos de afirmar que “los socialistas [de base] son muy buena gente gobernados por una hueste de mandarines” y de estar “propiciando un motín de las bases contra sus dirigentes”. No sé si será cierto, pero como “mandarines” se comportan últimamente demasiados de sus altos dirigentes. ¿Quieren los votantes socialistas un gobierno con Rajoy como el que mantiene el PSOE en Asturias con Mercedes Fernández, con quien pactaron los presupuestos de 2014, 2015 y 2016? ¿No sienten que las puertas giratorias dañan los ideales socialistas, así como los escándalos de presunta corrupción con Villa o el Musel?

Rajoy, mientras tanto, asiste impasible al espectáculo socialista. Perdió 4 millones de votos y a pesar de ello ganó las elecciones, porque una parte del PSOE está más interesada en mover la silla a Pedro Sánchez que en gobernar. Y es que Sánchez y Rivera fueron los perdedores en la noche electoral y por eso tiemblan, porque temen unos nuevos comicios que se los lleven por delante. Por eso harán lo que haga falta por evitar elecciones, incluso negociar entre ellos. La duda es a cuál de las dos almas escuchará Sánchez.

Daniel Ripa es diputado regional de Podemos

Los señoritos del PSOE
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