No soy de entierros y funerales, porque cuando quiero ir a una función teatral, elijo y no voy por compromisos.
Hecha la entradilla, en cuestión de unos días partió de este mundo para otro mucho mejor y por orden de partida, mi amigo Antonio Trevín al que le llevaba dos años. Luego el mejor escritor de Asturias que le llevaba once, Xuan Bello, que sin ser amigos lo estimaba muchísimo, hacía unas entrevistas periodísticas que daba gusto escucharlas.
Y para rematar el mejor amigo de los tres y Mesonero Mayor de Parres, un fenomenal paisano que supo sacar adelante a su prole y encima pudo disfrutar de su éxito.
Olga, Esther, Nacho y Sandra Manzano Sánchez, son la nueva generación, que hizo tan grandes a sus padres y que hoy tienen restaurantes por medio mundo.
Sus padres supieron hacer, lo que muchísimos padres no fuimos capaces, que cuatro hijos no solo se lleven bien, sino que además se admiren. Esos chavalinos hoy tan famosos, probablemente hicieron todos los méritos posibles para que su padre ocupara portadas de periódicos y páginas enteras en el interior, con la triste noticia de su partida.
El Gran Marcial, con su tranquilidad y sabios conocimientos, anduvo por esta vida dejando una gran huella. Yo tuve la suerte de charlar mucho con él, de escuchar las historias de sus cacerías y las excelencias de su Parres del alma. También hablábamos de aquellas partidas de Brisca, a las que iba gente caminando desde más de 10 kilómetros (pocos tenían coche) y que llenaba tanto que tenía que desocupar el almacén, hoy un lujo de comedor, con chimenea incluida.
Pero yo estoy muy contento de que el Gran Marcial esté con sus muchos amigos en un lugar donde reina la paz y la tranquilidad.
La vida no se termina en este mundo, sino que continúa en otro diferente, mucho mejor.La paz y el amor reinan. Los paisajes son preciosos y entre sus moradores nadie se mata. No se hacen barbaridades, ni se masacra a la xente, como en Gaza, en Ucrania, o en tantos lugares, porque en el nombre de un Dios de Conveniencia, se hicieron y se hacen las mayores barbaridades del mundo.
Cuando me toque seguiré hablando con Marcial, Eduardín y tantos amigos que ya partieron.
Y como no soy cura, ni ello pretendo, les comento el motivo de no tener el menor miedo a morir: a mí lo que digan los curas –muy mala xente– por regla general, me importa un bledo. Científicamente está demostrado cómo llegamos a ese maravilloso mundo donde esos tres que hoy cito estarán pasándolo en grande.
Nota
Para los que les gusta leer COMPREN Y LEAN EL LIBRO Vida después de la Vida, del doctor Sans Segarra. Ese libro les ayudará a entender de qué va esto de la muerte, desde un punto de vista científico y donde podrán encontrar una larga lista de científicos como Stephen Hawking (el de los agujeros negros) o del propio y conocido Einstein. Ellos sí sabían la verdad.
Y para los que no leen y les gusta ver documentales busquen en YOUTUBE, 24 minutos en el otro lado. Tessa Romero.
Y recuerden siempre, de cara a la muerte. NO TENGAN EL MENOR DE LOS MIEDOS A MORIR. Si me hicieran caso, cuántas lágrimas nos ahorraríamos. Pero como hay mucho zoquetín. Nadie leerá ni verá a Tessa Romero. Pues a llorar, que es la costumbre en esta sociedad dominada por unos jetas que tienen un gran negocio metiendo miedo con la muerte: los curas en general.