Echa el cierre "TuttiGus", la tienda de chucherías de Lugo de Llanera que dinamizó la vida de la localidad

Tras 12 años su dueño, Gustavo García, toma un nuevo rumbo laboral en su vida, incompatible con la tienda
Gustavo García tras el mostrador de TuttiGus
photo_camera Gustavo García tras el mostrador de TuttiGus

Valentín tiene 11 años y vive en Lugo de Llanera. La semana pasada, al llegar al colegio, sus amigos se asustaron notablemente cuando, con rictus serio y lleno de esa intrascencencia trascendente que tienen todos los problemas a esa edad, declaró: «Hoy es el peor día de mi vida –pausa dramática– por que me he enterado que cierra Tutti Gus: ¿dónde vamos a comprar las chucherías a partir de ahora?».

Este pasaje, que no es una licencia literaria sino un hecho verdadero, es el sentimiento de muchos niños de Lugo de Llanera, de los alrededores y de los no tan niños de Lugo de Llanera y de los alrededores –doy fe– que tenían a Gus por mucho más que «el de las gominolas»: siempre atento, siempre amable, siempre ayudando, siempre dispuesto a ofrecerte un minuto de pausa y de conversación (una costumbre tan necesaria como en desuso); Gustavo García fue uno de los elementos dinamizadores de la vida social de la localidad que, por circunstancias laborales, ha decidido traspasar su tienda de chucherías tras 12 años a pico y pala para saborear las mieles de lo que significa un trabajo fijo, un horario finito y un tiempo de descanso «de calidad». Aunque desconocemos qué será de la vida social de Lugo a partir de ahora, todos cogeríamos ese tren, como él, si se nos planteara la situación.

«Llevo detrás de este mostrador 4.500 días. Ya han pasado 12 años desde que un camarero en paro de 46 años no sabía que iba a hacer con su vida laboral, en una época –no ha cambiado demasiado con los años– en la que, con esa edad no te contrataba nadie. Sentados en el sofá de nuestra casa, Jose –mi marido– y yo buscábamos alternativas hasta que, ya casi por hartazgo, él soltó aquella frase lapidaria que nos cambió la vida:  "pues habrá que montar un quiosco de pipas ahí abajo en el local que está vacío».

Y dicho y hecho: el quiosco de pipas que nació como expresión desesperada se convirtió, con los años, en mucho más que eso: «yo tenía claro que no quería tener un negocio para estar sentado como un autómata. Quería un negocio  que estuviera vivo  y se nos fueron ocurriendo cosinas prácticamente todos los meses para aglutinar a la gente, para que se divirtiera, para que conociera nuevos puntos de vista de las cosas, que normalizaran otras –Gustavo es el presidente del colectivo LGTBI+ Xuntes y Diversas– y que esto fuera mucho más que una salida, casi desesperada, de aquella persona que se quedó en paro y no sabía por dónde iba a tirar».

Muchos niños, muchos adolescentes, muchos adultos para los que el local de Tutti Gus era casi un confesionario. Muchas historias «de las que me enteraba antes que los padres» que quedarán en la memoria colectiva porque una multinacional ha sabido captar el talento de Gus, no le ha importado su edad, y han pensado que es una buena idea valorar la capacidad, la valía y el compromiso antes que una fecha en el calendario. Lugo de Llanera lo pierde pero la multinacional lo gana. Y sí Gus está feliz, nosotros también.