Partiendo de la base de que la inmensa mayoría de los españoles no creemos en la iglesia católica, no entiendo el motivo de que los políticos en un Estado aconfesional tengan que hacer el rendibú a semejantes sujetos, enclavados en la mejor empresa del mundo, basada en el mayor de los engaños: el MASALLÁ.
Lo suyo es trabajar en el asunto de la muerte y el masallá, donde afortunadamente hoy sabemos científicamente qué es lo que pasa cuando palmas: NADA, que vas a un mundo formado por gentes de luz, donde hay paz, amor y felicidad. Y eso no se consigue por ir a misa o recitar un texto (Ave María) cientos de veces. Vamos, eso que los curas y despistados creyentes llaman rosario.
Bufff, me enrollo como una persiana y escribo para subir a los “altares” a doña Adriana Lastra, que ya avisó al barbudo ese sobre lo de ir a Covadonaga el Día de Asturias. Señora Lastra, estamos en un estado ACONFESIONAL y a usted nadie la manda ir a Covadonga, pero como les de Ribesella son mas llistes que la fame, sabe que sin nun va, tendrá muchos problemas de los en el “nombre de Dios”, una clase golfa por naturaleza.
Así que doña Adriana Lastra, aunque en miles de coses nun temos de acuerdu, en esta apláudola, mandoi dos besinos cordiales y a seguir
A mí me importa un bledo palmar y creo que ya toy en edad de merecer en dir pa ese mundo, porque por si no lo sabía Montes, “ovispón”, curón: la energía, ni se crea, ni se destruye: se transforma. Y nosotros los humanos somos energía. Y para explicar este asunto, debe usted estudiar Física cuántica, e igual se entera de qué va esto.
Para mí el “ovispón” es un aprovechado iluminati, que no cree en nada de nada. Bueno sí: en hacer el mal en cualquiera de las cosas que ejecuta.
¿Sabían que este personaje desempeña el cargo de jefe de las inmatriculaciones en toda España? D’aquesta manera y de forma “legal”, se convierte en el mayor ladrón de España. Llega, va a un notario y se queda con los terrenos que le da la gana. Vamos, hasta con la mezquita de Córdoba.
Por si no sabe de qué escribo, amadísimo Parroquiano, de la iglesia “Borjiniana, por ejemplo”, lean y empápense de lo que son experiencias cercanas a la muerte, búsquenlo en YouTube, como sé que muchos de mis parroquianos son de mi edad, ahora tengo que mandalos al nietín, fio joven, o alguien que entienda de estos chismes “ordeñadores” que vinieron a este mundo a dejar a los pueblos sin bancos ni Cajas Rurales (no digamos de ahorros en franca desaparición) y donde no poder poner la cartilla al día, ni sacar unes perruques.
Afortunadísimamente para mí, mis tres nietas nunca nada me piden, salvo libros. Y eso para mí es un regalo, porque tengo unes nietes que van a engañalas muy malamente esta golfería curera.
Así que doña Adriana Lastra, aunque en miles de coses nun temos de acuerdu, en esta apláudola, mandoi dos besinos cordiales y a seguir: que sea una “gobernadora” con mano de hierro, pa con esta golfería anteriormente descrita. Y lo mismo que hacen los presidentes de Gobierno, previamente a que su Majestad el Rey lea un discurso, le echan un vistazo, por si comete alguna falta ortográfica o de otra índole, los censores del Estado.
La invito a un café en el Pelayo el día de Asturias, mientras usted cumple con su deber constitucional (Estado aconfesional) y los curas dicen asuntos pa su negocio. ¿Miento? Vayan al Vaticano y piensen:
Solo con una cuarta parte de lujo y maravillosas obras de arte puestas a la venta, se terminaría el hambre en el mundo.
Anda que les den a esta cla curera, que encima me sirve mucho para que la gente concite (discutan y opinen del asunto) y muchos vean de qué va el engaño de la golfería política -curera. Concluyo:
Si en el mundo todos fuéramos ateos, no habría guerras. En el nombre del Dios que predica el “ovispón” de Oviedo, mandamos de guerra en guerra a tou tontu que se preste.
Y en la fábrica de armas de Trubia, a tope de trabajo (si no hacen ese armamento ellos otros lo harán) así que mejor que lo hagan aquí.
Nota
Tengo especial interés en conocer al hijo cura –que está en Covadonga– del mejor consejero de Sanidad en Asturias, desde que recuperamos la democracia. Me refiero al excelentísimo señor don Antonio Cueto Espinar, catedrático de Medicina Preventiva y decano de la Universidad de Oviedo. Un hombre excepcional, a quien echo mucho de menos. Era una gran persona.