Opinión

Monjas o no, la restauración las apasionó

Una noticia desvelada en primicia por este, su periódico EL FIELATO, inició estos días un espacio mediático sin parangón.

En su tiempo eran monjas de poco parlar, eso que llaman de clausura. Pero, desde que la Empresa Multinacional de la Iglesia Católica (IGLESIA S.A.) les rescindió el contrato  –eso que vulgarmente se llama excomunión–, ahora son simpáticas parlanchinas con unas nuevas “sayas monjiles”, como dándonos a entender que ellas siguen siendo monjas, por la gracia del arzobispo con contrato rescindido Pablo Rojas, falso obispo al uso, un intruso.

monjas-belorado-arriondas-01
Las tres exclarisas que han llegado a Arriondas.

Ahora toca hacer lo que mejor saben: repostería y cocineras del Monasterio Chico, que lo del Belorado ya es tiempo pasado.

La empresa IGLESIA S.A., funciona así.

Pa entendenos y que con unos buenos  chocolates disfrutemos:

1º- Estas monjas en su tiempo de silencio  que para eso profesaban ese sentimiento  ahora dejaron la clausura que debía de ser una hermosura.

2º Mientras dura el asunto del papeleo, entre el arzobispo Iceta (no sé si será otro bailarín como el politiquín) buscaron a un arzobispo –también expulsado–, que de paso fichó a un falso cura experto en coctelería, para dar al asunto más alegría.

3º.- En estos momentos y según sus argumentos, estas monjas o ex monjas dan ahora a la parpayuela con la prensa, que si no puede cerráseles la despensa.  Pasaron del anonimato y hablar solo en rezos y salmos, a ser unas parlanchinas de oro, ante los numerosos medios de comunicación. Igual tan faciéndose de oro.

4º- Aún expulsadas por el “bailarín Iceta” y arzobispo de Burgos, ficharon ellas  un falso obispo  Rojas, que con su ayudante coctelero, que dice ser cura obrero, siguen empeñadas en ejercer la clausura, apartadas de mucho caradura.

Hotelito junto al río Chico en Arriondas

A.- Dejen de presentarse con velo blanco como diciendo que  son monjas d’aquela manera.

Por mucho que se empeñen y de momento, no siguen siendo monjas de convento.

Estarán  tramitando para buscar y prestar sus servicios en una nueva congregación. Me alegro un montón.

Pienso que su posible  nuevo credo y razón, protestantes son.

B.- En esta nueva etapa de su vida y mientras no se asienten en nueva formación religiosa, dejen de salir como gente ociosa. Y sigan dando la parpa, como si tocaran el arpa.

En estos momentos están expulsadas por el obispo “bailarín Iceta” y, aunque les haga la puñeta, son lo que son: monjas de clausura en busca de otra buena singladura.

C.- Abandonados los hábitos, céntrense en su nuevo cometido y déjense de velos blancos. Pongan todos sus sentidos.

Tienen que pensar en modo “monjil empresario” de la que rezan un rosario.

Lo suyo ahora es la repostería y la hostelería.

Ya situadas en los nuevos tiempos, disfruten de esta maravillosa tierra asturiana, encantada de verlas sin “sotana”.

Todos estamos expectantes para probar sus exquisitos dulces  impactantes y, ya siendo prácticos, sirvan ustedes las comidas, para lo cual pueden utilizar atuendo correspondiente y coincidente. Velo blanco y mandilón, para servir comidas a porrón.

De momento pienso que deberían echar instancia, para que las acojan los protestantes (una variante del catolicismo, cuyas raíces son las mismas) y, una vez admitidas, vuelvan a sus hábitos  protestantes, mucho más consonantes.

Y colorín colorado este cuento se ha terminado.

Ahora toca hacer lo que mejor saben: repostería y cocineras del Monasterio Chico, que lo del Belorado ya es tiempo pasado.

Finalizo esta epístola a mis numerosos parroquianos, invitándoles a que les vaya bien a las nuevas empresarias en con aptitudes culinarias.

Que Dios las acoja en esta nueva historia.

Amén.