Opinión

“De aquellos polvos vienen estos lodos” (I)

La mayor parte de los males que se padecen son la consecuencia de descuidos, errores o desórdenes previos e, incluso, de hechos aparentemente poco importantes.

Este asunto del desastre de la DANA se  gestó hace muchos años. El problema era cómo echar al  Gobierno de un tripartito de  izquierdas. Y lo lograron, vaya si lo lograron.

La trama estaba muy bien planteada,  por el medio la Justicia en la que yo no creo, solo la acato porque no me queda otro remedio.

Una señora, política y presidenta de “Gobierna-te”, Cristina Seguí, formó parte de un asunto que daría unos óptimos rendimientos políticos.

El marido de la diputada y presidenta de Compromís, Monica Oltra, era un “golferas” y a ella, que estaba divorciada y no era una golferas –como luego después de los años se demostró (ojo que escribo unos años, justos los que hacían falta para que la trama se urdiera con sobresaliente). Esa justicia en la que yo no creo, obligó a que Mónica Oltra tuviera que dimitir. ¡¡¡Eureka!!! dirían Seguí y sus acólitos.

El asunto ya había comenzado y los rendimientos son los mismos que el diputado popular  Tellado, tiene ahora preparado:

“Nuestra obligación en estos momentos es echar a Sánchez del Gobierno”.

Claro está, que sabe que el camino de los jueces no suele resultar tan malo. Desde mi punto de vista un juez es un señor que se dedicó años a memorizar leyes como un papagallo, para luego ir a un examen donde saca una bolita y se pone a recitar las leyes antes aprendidas por el sistema “papagallil”. Pero es así, y lo que es peor, es que funcionan con leyes de casi dos siglos anteriores al actual.

A modo de ejemplo, la Ley de Libertad de prensa es de 1966.

Pásmense:

A mí un juez me puede meter en la trena por una ley en vigor desde tiempos que no había ordenadores. Cuando ni se pensaba en el poder de los teléfonos, el Tik-Tok, Youtube, Google.

Dios santo ¿cómo voy a creer en la Justicia? Pues lo mismo pasa con los desahucios, que utilizaron una ley de 1964, hasta que este año 2024 la cambiaron. Y con aquella ley, pusieron a cientos de miles de personas en la puta rue.

Y los jueces se limitan a decir: nosotros ejecutamos las leyes, aunque éstas sean de tiempos de los Reyes Católicos. Pero es que tienen razón, porque el juez aplica la ley, aún sabiendo a ciencia cierta que el papel lo aguanta todo. Me pierdo y vuelvo a cómo, con la ley en la mano y la lentitud de la misma, Compromís se fue al carajo. A Mónica Oltra los jueces la convirtieron durante años como una golferas y la gente ante tantos males votó al Partido Popular, que llegó al poder junto con la ayuda de otra formación que dice y promulga que no hay cambio climático. De paso dice y afirma  que el desastre de la DANA fue debido a la eliminación de una presas –QUE NO EMBALSES– y que en este particular caso fueron dos, concretamente:

«Lo que se ha destruido, desde al menos el año 2000, son barreras fluviales pequeñas: estructuras que interrumpen el flujo de los ríos y que son en su mayoría azudes y pequeñas presas que han quedado obsoletas o no tienen uso. Estas estructuras no retienen agua, como sí hace un embalse, sino que servían para elevar la lámina de agua y desviar el caudal a otros lugares para, por ejemplo, facilitar el riego de parcelas cercanas» (Fuente: Confederación Hidrografica).

Así las cosas, mientras Mazón comía con guapa chica periodista, a la que quería promocionar a directora de la televisión valenciana, la gente se estaba ahogando.

La clave está en la judicialización de la política, utilizando leyes del año de Maricastaña; la plaga política mandante/mangante (ojo, no todos, que la gran mayoría no son tanta plaga, ni tan malos) y los negacionistas del cambio climático o  el Covid, o lo que usted, amadísimo parroquiano, quiera.

Y mientras el ex ministro de Aznar, Eduardo Zaplana condenado a 10 años de cárcel, vuelve a insistir en que “ta malito” y de momento la juez sigue dejando al ex ministro encantado de haberse conocido y más encantado de haber posicionado al presidente de la Comunidad Valenciana el Molt Honorable Carlos Mazón Guixot, que sigue encantado de haber conocido al jeta de Zaplana, que fue el que hace un año lo propuso para el cargo de presidente.

Y no crean que lo de los jueces pasa solo en España. No se olviden que otro juez –esta vez brasileño– metió en la trena al actual presidente Lula da Silva y de paso, ganó las elecciones un tal Jair Bolsonaro.

Los doctos eruditos dicen que esa forma de actuar algunos jueces se llama “lawfare” que en román paladino significa judicialización de la política o acoso judicial (en inglés, lawfare).

Pues que le aproveche, no quede muy mala educación, que disfrute la comida el señor Molt Honorable Mazón, acompañado de estupenda periodista.