viernes 27/5/22

Recuerdos de juventud

Después de varios meses “coviqueros”, volví a mis orígenes periodísticos de este Su Periódico EL FIELATO. Tradicionalmente, hace décadas, a Susana –directora del periódico– y a mi nos encantaba bajar al Pinín –Polesu para los no iniciados– a tomar unos pinchos de bacalao los domingos. Como  mi mujer tenía que ir de compras yo volví a los recuerdos, a la calle Ángel Tárano número 2. Ya sin Don Ángel Tárano, que era el dueño del piso donde estaba la primitiva redacción del periódico. Me acompañaba en la gestión de alquiler un señor con corte de general de los ejércitos que se llamaba Oxo. Don Ángel me espetaba, rodeado de fotos con Franco y ministros del Franquismo– “¿usted cree que va a ser posible mantener una revista por el invierno en Cangas de Onís? Me parece muy complicado, añadió don Ángel, pero lo veo con ímpetu y gran capacidad”.

Don Ángel Tárano, independientemente de ser muy Franquista, era un hombre moderado, muy educado y con mucha experiencia. Era una gran persona y hasta tenía la paciencia de leerme. Todos los veranos de la que regresaba de Madrid a pasar las vacaciones, lo iba a saludar y hasta me regañaba. “Pero oiga Borja. Sea usted más moderado, que reparte demasiada leña a diestra y siniestra”.

Razón no le faltaba, pero un gran profesional del periodismo en un pueblo costero del occidente de Asturias, Luarca para más datos, me espetó: “Borja si quieres destacar en este oficio, concita, genera polémica y escribe lo que nadie se atreve”. No le faltaba razón. Otro gran periodista, también de deportes me decía: “Borjina vaya cojones le echas a la vida. Yo en Madrid doy un leñazo al futbolista que sea, voy por la calle y no me conoce nadie. Pero es que aquí te conoce todo el mundo. Vas mamalas”. Y mamelas en más de una ocasión, con posterior denuncia en la Guardia Civil y lío judicial sin llegar a mayores.

El periodismo local es así, y si encima te leen miles de parroquianos todas las semanas, las oposiciones a mamalas son amplias.

Pero ahora ya vieyu –o mayor para los que son de mi edad y les joroba que los llamen vieyos–, uno quiere revivir aquellos años tan felices plagados de éxitos y algún que otro fracaso. Muy pocos. Y el domingo me tome una botellita de sidra, una pequeña de callos, dos pinchos de bacalao, a la vez que leía un diario nacional y luego otro regional. Recordaba tantas y tantas horas en la redacción de EL FIELATO, en la calle  Ángel Tárano número dos, en Cangas de Onís. Ya de la que me iba, saludé a Berta la de Quilo (quesos Aquilino), que se sigue conservando maravillosamente, a pesar de que me gana en unos cuantos años. Pasado un buen rato llegó Carlota cargada de qué sé yo cuantos cachivaches. No quiso tomar nada y como de costumbre fui a la calle Periodistas de Pueblo número 1, coincidente con la para mi redacción y administración de EL FIELATO y para otros la oficina.

Ya de la que salíamos hacia casa nos fuimos a los caballitos que están en la plaza del ayuntamiento, porque nuestra nieta Carlota por allí andaba. Ni que decir tiene, que estando en tal lugar, la visita a La Machaca cumplió con el mejor de los postres: una tarrina de helado de Peña Santa.

Menudo banquete, plagado de buenos recuerdos, a la vez que echaba cuentas: cuando la nieta tenga 12 años, uno andará por los 80 años. Puede ser, pero la verdad es que maldita la gana de vivir tantos años, tomando “pienso”  (medicinas) por kilos y aferrado a muletas o bastón al uso. A esa edad ni tendré estómago pa tomar esa botellina con los callos y el bacalao del Pinín.

A los 68 que cumplo en Julio, te das cuenta que vives de recuerdos y que el tiempo vital concluye. No quisiera palmar viendo morir este SU Periódico EL FIELATO o enterrando cada mes, a tantos compañeros y amigos.

Pues veamos si el próximo domingo hace buen día y a tomar otra botellina al Pinin leyendo periódicos. ¿Por qué me gustarán tanto los jodíos periódicos? Pero en papel. Aunque reconozco que o leo en digital, o se jorobó el chollu de la lectura de diarios y semanarios.

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