El otro día me encontré con un gran amigo, abogado, premio extraordinario de fin de carrera, y luego tras unas duras oposiciones, se hizo Inspector de Trabajo. Durante una época de su vida laboral, quiso entender el mundo del trabajo y pidió excedencia como funcionario. Estuvo 10 años en la empresa privada con un notable éxito, tanto para su bolsillo, como para su experiencia profesional.
Hoy está jubilado y hablamos de lo divino y humano, de recuerdos de juventud, novias y muchísimo más. Como no podría ser de otra manera, hablamos de la situación política actual:
Me espeta:
“Esto como no lo arreglen los jueces, no lo arregla nadie”.
¿Pero hombre, qué es lo que hay que arreglar? ¿Y tú crees que la misión de un profesional de la judicatura es hacer política?, añadí.
Mi amigo no había manera de que me respondiera. Vamos a ver alma cándida: tú que eres abogado,
¿Un juez es persona elegida por el pueblo, o es la persona que debe vigilar que se cumplan las leyes que dictan los representantes del pueblo elegido libremente en las urnas?
Y no había manera, “es que esta política del Sanchismo hay que derrotarla”. Como dice el portavoz del Partido Popular Miguel Tellado:
-“Nuestra obligación en estos momentos es echar a Sánchez del Gobierno”.
-Pero caramba, le comentaba yo a mi amigo. La misión de la oposición parlamentaria, como así viene descrito en los diferentes textos legales –que tú dominas– no es echar a nadie. Lo que debe de hacer la oposición es razonar el motivo para que una u otra ley sea definitiva –pienso yo– argumentando si vale o no y SIN INSULTAR.
Probablemente, ese sea un camino tan equivocado, como la oposición para ser juez, que data de hace dos siglos.
Siguen igual. Cuatro años memorizando leyes como un papagayo, y un examen y si lo apruebas ya eres Señoria, puedes ponerte unos atuendos como los que vestían en el XIX (siglo diecinueve, para los no muy versados) y a imponer la ley o a echar al Presidente. ¡Qué más dará! Según la pasta que tengas, te librarás de lo que diga su señoría en posteriores recursos. ¿Qué miento? Hay juicios que tardan más de 10 años en terminarse y, en una década da tiempo para palmar, o “palmarse”, con lo cual quedan en suspenso todas la fechorías que hubieras hecho, no por nada, por prescripción del facultativo que firma tu defunción.
Ya para ir terminando la agradable charla con mi amigo y docto Inspector de Hacienda –matriculín para más datos– y sin pretender dar una clase magistral le espeté:
-Pero vamos a ver alma cándida. Tú sabes cuanto creció España el último año? -Vaya preguntas tienes Borjina, que lo mío es el derecho, no la economía. Respondile: vale engañar a la policía?? Lo sabes de sobra, pero como para ti todos los males de España son el “Sanchismo” (teoría política inexistente) creció algo más del 3%. Y esa España que tu tanto amas y llevas banderita pulsera y todo, fue la economía de toda Europa que más subió.
¿Y sabes cuánto dicen los técnicos Europeos que va a subir el próximo año? Vaya, Borja, no me des la matraca. ¿Qué sabrán esos de Europa?
Bueno mi querido y docto amigo. Voy a otro par de cosines, porque véote que tu problema es como el de Tellado: echar a Sánchez. Y terminé la amigable charla con mi amigo con otra preguntina:
¿Tu crees que está bien que los jueces con sus ridículos atuendos salieran en Sevilla a la calle en manifestación?
¿Y sabes cual era el motivo? Este:
El pacto de Sánchez con Junts: “Los principios constitucionales están en riesgo”. Parece ser que ahora ya lo ven bien.
Y mi amigo me dice al despedirme. Borjina, prestome encontrarme contigo.