Opinión

Una comisión de investigación

Sí. Yo también estoy a favor de crear una comisión de investigación en la Junta General del Principado para conocer hasta el fondo qué ha ocurrido en el accidente de la mina de Cerredo (Zarreu) en el concejo de Degaña y que se ha saldado con cinco mineros muertos y varios heridos, porque es necesario conocer todos los entresijos de un hecho extraño y que tiene muchas incógnitas. Una comisión de investigación, pese a las dudas y reticencias de los partidos del Gobierno, porque la izquierda siempre ha sido favorable a este tipo de comisiones.

La mayoría de izquierdas en el Parlamento regional es una garantía de que las conclusiones de esta comisión no van a ser un ataque político e ideológico al actual Gobierno.

La dimisión de la consejera de Industria, Belarmina Díaz, limita las responsabilidades políticas, pero hay cuestiones que es preciso conocer más a fondo, sobre todo por la empresa que parece que ha incumplido los requisitos que se le habían exigido para la concesión de permisos que no le permitían extraer carbón, como, según bastantes indicios, estaba realizando de manera irregular.

Es poco convincente el argumento de que la comisión va a ser utilizada por la derecha para arremeter contra el Gobierno y sacar rédito político de un desgraciado accidente, porque un uso partidista de este suceso iban a hacerlo e, incluso, a redoblarlo si no se pusiera en marcha esta comisión, que ha sido posible porque la única diputada del grupo Somos Asturias se empeñó en llevarla a cabo y, al final, ni PSOE ni Convocatoria por Asturias se han opuesto de manera radical.

La mayoría de izquierdas en el Parlamento regional es una garantía de que las conclusiones de esta comisión no van a ser un ataque político e ideológico al actual Gobierno, sino que tratarán de calibrar qué es lo que ha fallado y qué planteamientos y cuestiones se deben rectificar para que no vuelva a ocurrir. Es decir que esta mayoría es un aval para una comisión seria y razonable.

Si siempre fue la izquierda proclive a la creación de comisiones de investigación, no hay motivo ahora para cambiar de punto de vista.

Aunque haya una investigación judicial y diversas indagaciones en algunos ámbitos, la comisión de investigación tiene una virtualidad, que es la de depurar las responsabilidades políticas que haya, aunque dimitiera la consejera, y poner en claro si todos los pasos administrativos y de permisos se cumplieron de manera fehaciente, porque no es lo mismo una conclusión penal que una conclusión política.

Del acierto o del error de configurar una comisión parlamentaria nos iremos enterando a medida que pase el tiempo y que se desarrollen las comparecencias y las preguntas de sus señorías pero, en mi opinión, hay que adelantarse a los acontecimientos y no tener miedo nunca a la verdad ni a la política ni a la jurídica. Además, los tres partidos de la izquierda son mayoritarios en este ámbito para evitar crispación interesada. Si siempre fue la izquierda proclive a la creación de comisiones de investigación, no hay motivo ahora para cambiar de punto de vista.