La filosofía de algunos responsables públicos sobre los servicios públicos es algo parecido a aquella expresión de los naufragios de “sálvese quien pueda”, porque en tiempos de crisis y de precariedad salarial nos encontramos con recortes presupuestarios en aquellas ayudas que podrían hacer más favorable la vida de aquellas personas con pocos recursos. Y lo peor es que no solo no hay justificación para este latrocinio, sino que se muestran muy ufanos de sus propuestas.
El Gobierno municipal del Partido Popular, que preside Alfredo Canteli, ha decidido reducir el dinero destinado a becas para los alumnos que menos disponibilidad económica tienen
El caso de las becas en los comedores escolares de los centros educativos de Oviedo es paradigmático. El Gobierno municipal del Partido Popular, que preside Alfredo Canteli, ha decidido reducir el dinero destinado a becas para los alumnos que menos disponibilidad económica tienen. Es decir, que la derecha de Oviedo ha proclamado el hambre escolar, algo así como un homenaje a la fame que pasaron muchos asturianos al fin de la guerra de España.
No solo ha recortado becas para que los alumnos con menos poder adquisitivo puedan disponer del dinero suficiente para alimentarse tras las clases y en el horario de sus centros, sino que ha decidido aumentar el precio de los menús de los chavales, como una especie de venganza contra los pobres que estudian o un deseo incontrolado de que pasen hambre y de esta manera bostecen mientras recuerdan la tabla de multiplicar o la lista de los reyes godos.
La verdad es que hay que ser demasiado mezquino para recortar el dinero de las becas de los comedores escolares y dar excusas de leguleyo, como hace el ayuntamiento ovetense
Naturalmente que las personas de buena voluntad de la capital asturiana ya han puesto el grito en el cielo y le han afeado al alcalde de Oviedo que desequilibra los presupuestos para dejar de dar alimentos sin coste añadido a los que menos tienen. Es una suerte de patada a la meritocracia que tanto sale de la boca de nuestras derechas, para que los que menos tienen no estén en condiciones de competir con los que llegan al colegio de casa con una excelente comida (postre incluido).
La verdad es que hay que ser demasiado mezquino para recortar el dinero de las becas de los comedores escolares y dar excusas de leguleyo, como hace el ayuntamiento ovetense para explicar que lo que no tiene nada de explicación y es más un ejemplo de sadismo que de gestión responsable. Porque, además, no es nuevo el tijeretazo de Canteli y los suyos, sino que lo vienen haciendo desde la toma de posesión de su primer mandato como alcalde.
¿Y a qué va a destinar el dinero que no se invertirá en becas el Gobierno del PP de Oviedo? Incrementará los kilos de fresas para que sean consumidos a partes iguales entre la Corporación y la Santa Madre Iglesia en la festividad del Corpus Christi. O traerán nata de un país exótico que cuesta algo así como el Falcon del presidente del Gobierno. O, como malician desde hace tiempo las personas con sentido común de la capital, se lo regalará a los hosteleros del Principado para que sigan colocando terrazas en todas las calles de esa ciudad donde los ovetenses podrán tomarse unos buenos pinchos en algún establecimiento de renombre. Aunque no sé si tendrán beca.