Opinión

El tiempo da y quita razones

El cuidado medioambiental de nuestros ríos es una necesidad vital pero también una forma de proteger a quienes los utilizan para realizar cualquier tipo de actividad. Por eso la renaturalización del río Piles y la puesta en marcha de la mejora de su cauce han derrotado a los intereses egoístas de quienes pretendían seguir manteniendo su impureza y, a la vez, llevar a cabo prácticas de piragüismo incompatibles con la mejora de su caudal.

Contra la lógica de la decisión municipal se alzó la intolerancia del presidente del Grupo Covadonga de aquella etapa, Antonio Corripio

Supongo que recordaréis la polémica que se suscitó en el anterior mandato del Ayuntamiento de Gijón cuando el concejal de Medio Ambiente, Aurelio Martín, se negó a que continuaran las prácticas del deporte en el Piles por la imposibilidad de preservar la renaturalización del mismo y mejorar la calidad medioambiental, lo que originó un choque de trenes con el Grupo Covadonga, importante entidad deportiva privada que se enfrentó al ayuntamiento por seguir la lógica y no permitir que las promesas del piragüismo de la sociedad siguieran entrenando en aguas estancadas y peligrosas.

Contra la lógica de la decisión municipal se alzó la intolerancia del presidente del Grupo Covadonga de aquella etapa, Antonio Corripio, que se lanzó a una campaña dura y constante contra el concejal de Medio Ambiente aprovechando la fuerte influencia de la entidad y poniendo en marcha una campaña política que tenía como estrategia final derribar al Gobierno municipal de la izquierda y que se abriese paso la derecha local, con la que contactó para ponerse de acuerdo con el fin de derogar el decreto.

El grave error de Corripio fue utilizar al Grupo contra el Ayuntamiento de Gijón y pensar que, por encima de los intereses de todos los habitantes de la ciudad, están los intereses de los socios del Grupo y de su junta directiva. Al asunto se le añadía que el organismo que iba a renaturalizar las aguas del Piles, rechazaba la práctica del deporte en su caudal y que había fondos europeos (creo recordar que tres millones de euros) que se perdían si se tomaban en consideración los postulados del Grupo Covadonga.

A Corripio le sustituye al frente del Grupo Covadonga Joaquín Miranda, que parece más sensato y tuvo responsabilidades políticas en materia de turismo, por lo que el pacto con el puerto pudo desencallarse.

Llegaron las elecciones y una serie de circunstancias concatenadas hicieron caer al Gobierno de la izquierda gijonesa. Carmen Moriyón, la candidata de Foro Asturias, ganó las elecciones y el sillón de mando con el apoyo del PP y de Vox; y los representantes del Grupo Covadonga se frotaron las manos. Sin embargo, la nueva alcaldesa no cambió los planes y no renunció a la limpieza del Piles ni a los fondos europeos por más que decepcionara a los grupistas más acérrimos, aunque al final se dieron cuenta de que su victoria frente a Aurelio Martín fue pírrica e insuficiente.

Ahora, tras un acuerdo con la Autoridad Portuaria de Gijón, los aspirantes a piragüistas entrenarán en las aguas del muelle local y habrá posibilidades de limpiar el cauce fluvial sin ningún tipo de problema añadido a los propios  de esta actuación. A Corripio le sustituye al frente del Grupo Covadonga Joaquín Miranda, que parece más sensato y tuvo responsabilidades políticas en materia de turismo, por lo que el pacto con el puerto pudo desencallarse. La moraleja del asunto es que el tiempo da y quita razones y que lo que fue una presión insoportable sobre Aurelio Martín fue una equivocación pàlmaria y que perjudicó más que favoreció al Grupo. La soberbia termina pagándose.