Es digna de mejor causa la perseverancia ultraderechista en manipular la historia a su antojo y tratar de contarles a los españoles una versión un tanto zombie de lo que pasó durante la guerra de España. Digo que es digna de mejor causa, si dedicaran esta obsesión por adulterar el relato a otras actividades más honestas, aunque es pedirles a los chicos de los bulos y las noticias falsas que se esfuercen por arrimarse a la verdad, por muy dolorosa que sea.
Esta es un poco la intentona de los fanáticos de Vox que trataron de colocar una placa en el cementerio de Jove con los nombres de unas 60 personas que, según la formación ultraderechista, habían sido asesinadas en la ciudad por el “terror rojo” antes de que entraran las tropas de Franco en Gijón el 21 de noviembre de 1937, sin hacer alusión a las represalias criminales de los que vencieron en la contienda.
Con la colocación de la placa, los ultraderechistas de Vox pretendían cambiar la historia de la guerra de España en Gijón
Ante el disparate de los ultras gijoneses, las protestas ciudadanas exigieron la intervención del Gobierno y, antes de que transcurrieran 24 horas de la colocación de la placa, la directora general de Memoria Democrática del Gobierno asturiano, Begoña Collado, ordenó la retirada de la ignominiosa chapa, lo que se hizo al instante, para cumplir la normativa contra la apología del franquismo y del golpismo y la ley autonómica a este respecto.
Lo curioso es que la placa se había instalado encima de otra explicación sobre los acontecimientos que denunciaba Vox en la que se enumeraban las personas que fueron objeto de ejecuciones, poco después de que los elementos sublevados bombardearan la ciudad de Gijón causando un número importante de muertos. Lo cierto es que esa ristra de nombres seguía a la vista de todos después de tantos años y bueno sería que, ahora, que las organizaciones memorialistas reclamaran su desaparición y el Gobierno asturiano les hiciera caso.
Con la colocación de la placa, los ultraderechistas de Vox pretendían cambiar la historia de la guerra de España en Gijón y pervertir el contenido de las leyes de memoria democrática que a este partido le disgustan en su totalidad, porque siguen aspirando a que vuelva un régimen dictatorial a España y que otro Franco, quien para ellos era un abuelito entrañable pero para el resto del mundo era un asesino sanguinario, vuelva a tomar las riendas de este país para volver a destrozarlo.
Los vestigios de la dictadura franquista en Gijón siguen existiendo y los facciosos antidemocráticos aprovechan estos monumentos para congregarse y dar vivas a la antigua dictadura, como ocurrió recientemente en el patio exterior del colegio de la Inmaculada de Gijón, donde existe un monolito en alabanza a los golpistas que se sublevaron en el antiguo cuartel de Simancas y que fueron derrotados por la República.
Aprovechemos, pues, para imposibilitar que la camada negra siga haciendo apología del crimen y sería bueno que se ordenara la retirada del monumento del antiguo cuartel de Simancas para que no sea objeto de bacanales fachas, no se adultere la historia de nuestra ciudad y no se generen actitudes de odio que erosionan la convivencia democrática en esta ciudad. Cuanto antes se retire esta anomalía, mejor para la libertad.