Opinión

La Universidad privada

Por mucha turra que nos den determinados medios de comunicación, es muy dudoso que Asturias pueda albergar una universidad privada a partir de 2025 para implantar estudios de Enfermería en Avilés.

Una cosa son los deseos y otra muy distinta la realidad. Que los estudios de Enfermería pongan de relieve aspectos deficitarios, la competencia con la universidad Pública de Oviedo es muy desigual porque la institución docente puede ampliar los cursos si ve una necesidad perentoria.

Los especialistas en Medicina y Enfermería que trabajan en la sanidad pública vienen respaldados por unas oposiciones que les facultan para ejercer, lo que no es preciso, al menos de momento, en la sanidad privada.

Entiendo la ilusión de Avilés por convertirse de facto en un centro universitario y hasta puedo simpatizar con la idea, pero me faltan aspectos del proyecto de la Universidad Antonio de Nebrija para poner dirimir si el anuncio de su instalación en Asturias tiene visos de realidad o es una quimera.

Que se precisen plazas de Enfermería en nuestra sanidad parece incuestionable, pero sospecho que en condiciones de igualdad y necesidades laborales los centros sanitarios públicos prefieran profesionales bien formados y con méritos suficientes para ponerse a currar tras acabar la carrera.

No deberíamos dejar de lado que la sanidad privada tiene un plan muy claro para hacerse con parte del mercado en Asturias. Ahí tenemos la Clínica Quirón, que ha reservado terrenos para instalarse en Gijón y precisa de profesionales sanitarios en todos los niveles

Confieso mi escepticismo hacia el proyecto de la universidad privada. Queda año y pico para ver resultados, pero soy un seguidor de la teoría de Santo Tomás. Si no lo veo, no lo creo.

Los especialistas en Medicina y Enfermería que trabajan en la sanidad pública vienen respaldados por unas oposiciones que les facultan para ejercer, lo que no es preciso, al menos de momento, en la sanidad privada.

Y otra cosa son los salarios que percibirán los profesionales salidos de la Nebrija y su incrustación en la Quirón. ¿Merece la pena la inversión en estudios que se debe realizar para obtener una plaza peor pagada que en los centros sanitarios públicos?

Por esa y otras cuestiones que de momento no se han especificado, confieso mi escepticismo hacia el proyecto de la universidad privada. Queda año y pico para ver resultados, pero soy un seguidor de la teoría de Santo Tomás. Si no lo veo, no lo creo.