Iñigo Garmilla, refugio del refugio de Urriellu, le quita hierro al paso de la tormenta Kirk por uno de los lugares más altos del concejo de Cabrales. «Realmente no ha sido excepcional», contaba a EL FIELATO, «aquí es habitual tener viento de esta velocidad, lo raro es precisamente lo que está pasando abajo -refiriéndose a localidades como Arenas de Cabrales-».
Incluso siendo algo habitual, Garmilla contaba que las nueve personas que habían subido al refugio el martes no habían podido bajar dadas las condiciones meteorológicas. Algo que, como se puede ver en el vídeo y el propio Iñigo nos contaba, no pasa de ser una anécdota ya que el mal tiempo es una oportunidad para disfrutar del día «jugando a cartas, tomando cafés o vinos y con risas, ¿qué mas se puede pedir?».