La senda peatonal que discurre en paralelo a la carretera Nacional 625, entre Arriondas y Cangas de Onís –conocida como la senda de Cascos–, por la que transitan cientos de peatones a diario (muchos más en estos meses de verano), muestra un abandono considerable como se puede ver en la imagen.
Los artos invaden parte de la vía peatonal dificultado el tránsito normal y dando un imagen lamentable. A esta dejadez por parte de los responsables de Carreteras del Estado, se suman también los actos vandálicos, que en días pasados eran patentes en tramos de los casi 7 kilómetros de senda, donde se veía la valla de madera tumbada, evidentemente a patada limpia.
Durante los meses de verano son muchos los ciudadanos que transitan, a título particular, por esta senda, pero también colectivos culturales y deportivos, o asociaciones de vecinos, que siguen este itinerario para llegar a Covadonga, a realizar la tradicional visita a la Santina. Uno de estos colectivos contactó con EL FIELATO mostrando su estupor ante la imagen de esta senda.