El Salón de Plenos del ayuntamiento de Cangas de Onís fue testigo ayer de un homenaje de esos que emocionan. Y es que Benito Ramón Blanco Suero, emigrado a Argentina con 14 años, volvió 60 años después a la tierra que le vio nacer como parte del programa Añoranza del Principado de Asturias. Una visita que contó con un pequeño homenaje por parte del equipo de gobierno con el alcalde cangués, José M. González Castro, a la cabeza con el que quisieron reconocer su trayectoria pero, también, «la de toda una generación que, con trabajo y sacrificio, mantuvo viva la cultura y las raíces de nuestro concejo más allá de océano».
Durante el acto, cargado de emoción, Benito Ramón Blanco Suero desgranó parte de su historia. De esa que comenzó en una familia humilde en la que Manuel Blanco, "el mantequero" de Cardes, y Amparo Suero, de Gamonéu, tuvieron seis hijos que trabajaron duro para arrimar el hombro. Como el propio emigrado contaba, con apenas 10 años subía en solitario con el ganado a los puertos de Buferrera y Vega Ceñal a pastorear ovejas, vacas y cabras. También colaboraba en la elaboración de queso Gamonéu y en las labores agrícolas antes de, con apenas 14 años, emigrar a Argentina. Un país donde construyó una vida y formó una familia con dos hijos, una hija y cinco nietos.
El alcalde de Cangas de Onís destacó la historia de Benito Ramón Blanco Suero como un ejemplo «de la fuerza y la resiliencia de los emigrantes cangueses». «La vida de Benito representa la de tantos hombres y mujeres de Cangas de Onís que tuvieron que dejar atrás su tierra buscando un futuro mejor», aseguraba el primer edil, «su regreso, posible gracias a este programa del Principado, es un símbolo de memoria, de identidad y de orgullo para todos».