Emotivo y divertido homenaje a Angelita y Emilio en el Encuentro "Rompiendo Distancias"

Los dos homenajeados estuvieron acompañados de sus familias
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La Casa de Cultura de Cangas de Onís ha sido hoy el escenario elegido para el homenaje a las personas de mayor edad que, desde hace 13 años, organiza el Encuentro de Mayores "Rompiendo distancias". Una cita caracterizada por la emoción, las risas y las sonrisas gracias a las intervenciones de los homenajeados, María Angeles Muñiz Fernández "Angelita" y Emilio Suero Gao. Ambos de 99 años y a las puertas de celebrar el centenario de vida.

La primera en tomar la palabra fue quien fuera maestra en distintos centros educativos de Ponga, Llanes, Onís y Cangas de Onís -«y una semana en Amieva». María Ángeles Muñiz Fernández no solo fue directora de la Escuela Hogar de Cangas de Onís sino, como persona activa que siempre fue, también ha sido alumna de cursos de talla de madera, de inglés o de nuevas tecnologías.

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María Ángeles Muñiz Fernández y Carlos Salazar, alcalde de Amieva, 

Aficionada a la poesía, independiente y adelantada a sus tiempos; quedó claro durante su homenaje que viajar era una de sus grandes pasiones hasta el punto que se mencionó que, si no hubiera sido maestra, le habría gustado ser «doncella de diplomáticos para viajar y aprender idiomas».

Divertida y mordaz, María Ángeles hizo reír a los presentes, entre los que se encontraba su sobrina Alicia Laria, que dejó caer que «para su 100 cumpleaños, que es en febrero, quiere ir de crucero»; y tuvo un momento para las confesiones. Y es que además de afirmar que Carlos Salazar, alcalde de Amieva allí presente, fue uno de sus alumnos favoritos confesó lo mismo sobre Pepillo Remis, quien también se encontraba en el homenaje y a quien le dio clase en Amieva.

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Emilio Suero Gao junto a José M. González Castro, alcalde de Cangas de Onís.

Con la intervención de Emilio Suero Gao, todos los presentes comprobaron esa introducción sobre él definiéndole como un hombre que «siempre trabajó en el campo y que demuestra una gran pasión por el que fue su medio de vida». Tras repasar su vida como pastor y quesero desde que se quedara huérfano de madre hasta el año 2003 -cuando ya tenía 77 años-, Emilio afirmó que pisó «los picos más altos, conozco todas las peñas de los Picos de Europa».

Preguntado si mató algún rebeco cuando andaba entre las peñas, Emilio negó rotundamente afirmando que «el dibujo de la peña, la silueta de los animales que no hacen daño a nadie y que son tan guapos; eso no se toca». Un aperitivo para hacer, como buen pastor, una arenga en contra del lobo afirmando que es «el animal más malo que hay» que arrancó el aplauso de los presentes.