Con calma, a pulso y sin querer tener ningún protagonismo. Así está restaurando Juan Ramón Cofiño Prieto, Juanra, la mesa del Robledal de San Antonio. Una a la que el paso del tiempo y la meteorología habían castigado, haciendo prácticamente imposible leer la inscripción que consta en ella para hacer que su historia trascienda el tiempo.
Tras limpiar a fondo la superficie y a golpe de pincel fino, Juanra ha devuelto a esta mesa de piedra la inscripción que consta en ella. Una que no solo recuerda la donación realizada por Sebastián de Posada y Soto en 1804, que cedió a Cangas de Onís este robledal tan icónico en la ciudad; sino que, además, hace de la piedra un "auténtico contrato".
Aunque hasta ahora había que adivinarlo, en lo sucesivo -y gracias a las manos de Juanra- podrá leerse en la mesa la siguiente inscripción:
A espensas de D. Sebastián de Posada y Soto, en el año 1804, me pusieron aquí, y a las del mismo, año 1786 se plantaron los robles del campo; y dicho D. Sebastián declara no tener ningún derecho de propiedad y gestión en el terrazgo de este plantío