El Museo de la Sidra de Nava fue el escenario elegido por la FSA-PSOE para conmemorar el Día Internacional de la Mujer Rural. Una jornada que, bajo el nombre "Sabor y saber: mujeres rurales en la cultura sidrera", buscaba homenajear el papel de la mujer en la cultura sidrera. «Detrás de cada botella, de cada pomarada, de cada llagar», decía Gimena Llamedo, vicepresidenta del Gobierno de Asturias; «detrás de cada uno de los pasos del proceso de elaboración de la sidra hay un legado que ha sido forjado por mujeres». Para Llamedo, esta celebración «salda una deuda» con las mujeres de la sidra que, como decía la vicepresidenta, «siempre han estado en un segundo plano a pesar de ser las protagonistas».
El saber de la sidra se ha transmitido de generación en generación y eso, quien mejor lo sabe hacer, es la mujer
Juan Cañal, alcalde de Nava, aseguró por su parte que el Museo de la Sidra y las mujeres que trabajan en él «deben seguir siendo parte de la cultura sidrera». «El Museo estaba prácticamente abandonado en 2015 cuando nos hicimos cargo de este ayuntamiento y, entre todas, hemos conseguido recuperarlo», aseguró Cañal quien además afirmó que tanto el mantenimiento como la promoción de la exposición como visita obligada para quienes visitan la Comarca de la Sidra es «un compromiso y casi una obligación que tenemos con las mujeres que han conseguido forjar esta cultura».
Durante la visita a las instalaciones serían cuatro mujeres del mundo de la sidra las encargadas de guiar a los allí presentes en la historia de la cultura sidrera. Así Delma Vázquez, guía histórica del museo; Laura y Susana Odín, primeras mujeres en ganar un concurso de escanciados; y Lorena Alonso, técnica responsable del Club de Producto Sidraturismo Asturias, no solo mostraron la colección a los visitantes sino que, además, reafirmaron el papel de sus antepasadas en la elaboración de la sidra y en dar forma y continuar su cultura. Por último, las cuatro no dudaron en declarar que el reconocimiento por parte de la UNESCO de la cultura sidrera no solo otorgaría a esta bebida tradicional el valor que se merece. «También lo haría a las mujeres que la elaboran y con quienes la escancian», aseguraron.