Hablar con Miguel Reguero es contagiarse de la pasión con la que entiende el diseño de interiores en su significado más amplio. Una filosofía que ha plasmado en La Nave: un espacio dedicado al interiorismo en una localización de Bimenes que asienta su presente en lo que fue un almacén de aperos de sus abuelos. «Cuando decidí volver de Milán tenía muy claro el concepto que quería ofrecer a mis clientes», nos cuenta, «eso es LaNave: un espacio en pleno mundo rural en el que poder diseñar rodeado de naturaleza y que permite a cada cliente que nos visita proyectar el espacio que quiere vivir desde la calma».
La pasión por el diseño llevó a Miguel a vivir durante siete años en Milán. Allí trabajó como diseñador para otros diseñadores e, incluso, abrió su propio estudio. El destino y el comienzo de la pandemia quisieron que se encontrara en Gijón visitando a unos clientes cuando se cerraron las fronteras de España. Una situación excepcional que le hizo replantearse su trabajo y abandonar la considerada Meca del diseño para acercarlo a un público general -«Hay que romper el prejuicio de que el diseño de interiores es caro porque el presupuesto lo marca el cliente»- y crear espacios, como hacía en Italia, incluso con sus propios muebles o accesorios «desde la raíz, desde Bimenes».
Y es que Miguel no solo crea los espacios con los que sueñan sus clientes, «que es el objetivo de mi trabajo»; sino que, incluso, da forma a esos sueños hasta el punto de diseñar y producir muebles a medida de lo que cada uno desea. Una faceta de su labor, la de diseñador industrial, que le ha llevado a establecer una estrecha colaboración con la Real Fábrica de Cristales de La Granja, para quienes ya ha diseñado unas copas que estuvieron expuestas en el recién celebrado Salón del Hogar Sostenible de Avilés, y una colección de lámparas que, en breve, verán la luz. Su fama diseñando para marcas de diseño le precede hasta el punto de que, ahora mismo, se encuentra preparando un proyecto para una de Argentina.
La ubicación de este espacio, en el que conviven marcas nacionales e internacionales con otras creaciones del propio Miguel y de artesanos seleccionados por él creando un espacio lleno de color y tendencias, solo se desvela con cita previa a quienes acuden a «comprar una lámpara o un mueble, pedirme un proyecto para decorar su casa o encargarme el diseño de su establecimiento».
Algo, esto último, muy habitual y que ahora mismo tiene a este diseñador de interiores e industrial en varios proyectos «muy interesantes que todavía no se pueden contar tanto en Asturias como más allá de sus fronteras».