domingo 24/10/21
OPINIÓN

El Pelambre, un nombre en el origen de la Villa

Antes del franquismo desaparece el nombre que nos ocupa, sin embargo no dejó de utilizarse nunca

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En 2008, el antiguo nombre del Pelambre volvía a figurar en el callejero local; llevaba 80 años en el olvido. Ahora, sin embargo, seis años después, el consistorio villaviciosino vuelve a cambiar, inopinadamente, la denominación del parque por la del excalde Asensio Martínez Cobián.    


El Pelambre es un apelativo antiguo que debe su denominación a la riega que proviene de San Vicenti. Recibe en su parte alta el nombre del Pedregal, y adopta éste a medida que se acerca a la capital maliayesa.  Su curso (que incluía un pequeño puente situado ante la puerta del Mercáu Vieyu), fue tapado para dar cabida a la urbanización, extramuros, de la zona norte de Villaviciosa hace unos 200 años.


    Contra el enterramiento

    No todo el mundo estaba de acuerdo en la idea de enterrarlo: "Pude observar que las deliciosas huertas estaban muy mermadas por las carreteras anchas que habían invadido el pueblo, y que padecían al mismo tiempo alguna sed, porque se había querido esconder el arroyo llevándole por un subterráneo y él, enojado, no se prestaba al riesgo (...)", dice el Vizconde de Campo Grande, Plácido Jove y Hevia (1823-1909), en su artículo titulado "Una Villa española hace 40 años", publicado por primera vez en el diario "El Tiempo" de Madrid, y que hace referencia a cómo era la Villaviciosa del principios del siglo XIX; la última publicación corrió a cargo de Telvino González en "Cubera".    


    En este paraje, que flanqueaba la muralla, existió hasta 1850 -según Pedrayes Obaya, en su obra "Villaviciosa de Asturias. Análisis urbano" (1994)-, una nómina importante de "horros" y "paneres", y el arrabal del Mercáu Vieyu en expansión, que pertenecía en aquel momento a la parroquia de San Vicenti de la Palma (parroquia actualmente integrado en Fuentes), allí nació el dómine Bruno Fernández Cepeda en el año 1744, hombre venerable, autor de la famosa obra "Bayura d'Asturies".


    El topónimo sin embargo no desapareció, sino que emergió a la superficie, manteniéndose con firmeza a través del tiempo. No cabe duda de que éste es uno de los nombres más emblemáticos -sino el que más- de la Villa, y más antiguo que el propio nombre de Villaviciosa (que data del siglo XIV).


    Un antiguo hidrónimo

    Se trata de un hidrónimo, y el curso de los ríos es quizás el que mejor conservan su nombre a través de los siglos. Por ejemplo, hay ríos o arroyos en el municipio como La Xixa (relacionada con Xixón, en el castro de Moriyón, que además es fuente y "estaya" de un monte), el Puente Güetes/Buetes -un nombre añoso que se mantiene por casualidad en en punto concreto de la ría-, que antes daba nombre al río y está vinculado con Boides (Valdediós), y que cita la carta puebla como el lugar donde los maliayeses deben "facer villa".  


    Se le da el nombre de (riv-)Aste, al llamado -equivocadamente- "río de Valdediós", y a una fuente en la parroquia de San Pedru Ambás. La denominación Aste tiene que ver nada menos que con el nombre de Asturias; hay solamente dos hidrónimos, además de éste, que hacen referencia al origen hídrico del Principado: Astuera (Llastres), y el Esba (Valdés). La Riega la Olla, junto a Xixón, viene citada en los límites del concejo de 1270, al igual que el actual Llabiargu, nombre de río de La Rasa, en la "raya" con Colunga (el tema de los límites es fundamental en un documento fundacional tan importante como el que se cita).


    Anterior a la pola

    En el caso del Pelambre, se supone que ya existía el topónimo antes de que se edificara la pola, cuando aún era Mallayo>Maliayo. Se trata de un nombre de uso que viene en los diccionarios, tanto en el caso asturiano como en el castellano. Hacen referencia, entre otros significados, a la "mezcla de agua y óxido de calcio con el que se pelan los pellejos de los animales", que es la más adecuada al caso. En bable se dice tanto "pelambre-a" como "pelame".


    En la literatura asturiana antigua, que viene recogida por nuestro paisano José Caveda y Nava (su obra es la primera publicada en asturiano que se conoce; data de 1839), cita el magnífico poema "El Caballu", de Francisco Bernaldo de Quirós y Benavides (1675-1710) "Eche so mercé de ver/ si será de bon pelame" (que hace referencia a la calidad del pelo, que es otra de las acepciones del término). Y en la "Coronación de Carlos IV", de la misma obra: "Per encima del focicu/ del rau y la pelambra".


    El nombre del Pelambre se mantuvo vivo en la misma zona por la que pasaba el río (empezando en el Mercáu Vieyu y terminando en La Oliva, desde donde se construyó el "alcantarillón del Pelambre" hasta Güetes). A finales del siglo XIX surge la idea de hacer un callejero local, dicho callejero recoge la denominación calle del Pelambre en lo que ahora es Marqués de Villaviciosa. Entre santos, caciques y alcaldes maliayos, el único nombre popular que se puso a una placa fue precisamente ese: El Pelambre. Los barrios de La Torre, La Vallera (Ballera), La Oliva o el Mercáu Vieyu, nunca fueron nombres oficiales, si bien sobrevivieron en el uso popular -mejor o peor- hasta hoy.


    Nombre oficial    

    Antes del franquismo desaparece el nombre que nos ocupa, sin embargo no dejó de utilizarse nunca. De todas formas su llegada al siglo XXI fue de forma dificultosa: sólo las personas mayores lo usaban. En el año 2008, en que se reúne la Comisión del Callejero de Villaviciosa, ésta propone por unanimidad oficializar de nuevo el topónimo, dando su nombre al parque aledaño que mucha gente ya lo llamaba así de forma expontánea. ¡Por fin se aseguraba la permanencia del topónimo!


    Pero la alegría apenas duró seis años. El PP maliayés (con el voto afirmativo de Foro -con matices importantes- e Ideas) acaba de modificar el acuerdo que el mismo Ayuntamiento ratificó, con la abstención de los ediles del PSOE, y la opinión contraria de los no adscritos, que mantienen la postura más coherente. El Pelambre deja de llamarse así, para pasar a denominarse parque de Asensio Martínez Cobián, exalcalde recientemente fallecido.


    El busto de Fico

    El consistorio es muy libre de tomar la decisión que estime oportuno, pero también sabe que está expuesto a recibir la crítica de los ciudadanos. En mi opinión estos son los puntos débiles de la decisión: 1) Cambiar a los casi seis años el nombre de un parque resulta, cuando menos, temerario. 2) Condenar, nuevamente, al ostracismo un topónimo tan tradicional es irreverente. Aunque parezca difícil su desaparición, cuando un nombre no existe reflejado en el callejero, no existe, y está llamado a su desaparición (en la Villa hay ejemplos). 3) La prudencia dice que no se debe dar el nombre de una calle/plaza a una persona viva o próximo su fallecimiento. Sobre todo a los políticos, que en estos tiempos que corren no son precisamente los más valorados. De hecho se retiró la placa de "Alcaldes del siglo XX" para evitar esa preponderancia de los ediles mayores.


    Hay un precedente significativo que es el de Fico. Tuvo que esperar 37 años para que su busto, realizado nada menos que por Joaquín Rubio Camín, dejase de ser pisapapeles en un taller de la calle del Carmen para ocupar un sitio adecuado; porque ni Camín -que ya murió hace ocho años sin ver el busto colocado-, ni Manolín "El Xitu", uno de los promotores de la iniciativa -que murió mucho antes-, ni el querido y malogrado Fico, eran "desgraciadamente" políticos. 4) Con el callejero se liquidan los nombres tradicionales importantes, con una antigüedad que puede superar el milenio, en algunos casos. 5) Por otra parte, existen lugares sin nombre en el casco urbano que bien podrían servir para el menester que nos atañe, como indicó Foro.    

    



















 

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