domingo. 26.06.2022

Montserrat Barroso López trabaja desde hace veinte años para el Programa Mundial de Alimentos (WFP son sus siglas en inglés), de la ONU, que recibió el Premio Nobel de la Paz en el año 2020. WFP es una organización humanitaria que salva vidas y cambia vidas, brindando asistencia alimentaria en emergencias y trabajando con las comunidades para mejorar la nutrición y crear resiliencia.

Esta toledana trotamundos que ha estado en Guatemala, Nicaragua, Panamá, Colombia, Haití, Mozambique, Burundi, Tanzania, Afganistán..., en un sinfín de emergencias, donde se despliega WFP para gestionar que la población reciba alimentos, decidió  dar un giro radical y establecerse en Argüeru (Villaviciosa), donde vive desde noviembre de 2019, ahora en alquiler, «pero ya hemos comprado una finca para edificar una casa», apunta.

Montserrat empezó a teletrabajar antes de que la pandemia lo pusiese tan de moda. «Decidí, y me lo permitieron, dejar de estar sobre el terreno y trabajar de otra manera. Ahora lo hago en lo que llamamos Acción anticipada del cambio climático: sequía, inundaciones..., situaciones que se traducen en un enorme problema por la falta de alimentos en muchos países del mundo. Tratamos de hacer un poco de labor preventiva, para que la respuesta de WFP sea más rápida o incluso anticipada al problema».

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Montserrat forma parte de ese número de nuevos vecinos que han hecho despegar la demografía del concejo de Villaviciosa. «Conocíamos Asturias de venir en vacaciones y siempre nos gustó mucho Villaviciosa. Surgió la oportunidad y nos quedamos aquí. Tengo buena conexión de internet con Sextaferia y me permite trabajar desde aquí, lo que evita coger aviones, volar a Roma –donde tiene la sede WFP– o a otros países para mantener reuniones que podemos hacer a través de videoconferencia».

Un “pedacito” del Premio Nobel de la Paz de 2020 está en Villaviciosa
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