Los padres de los alumnos del los centros de educación especial CPEE Ángel de la Guarda-ASPACE Oviedo y CPEE de Latores denuncian deficiencia graves en el servicio de transporte que lleva a los alumnos a dichos centros desde las paradas de Lugones como de La Corredoria. El servicio está cubierto por la empresa de autobuses Curín.
«Una práctica habitual, tanto por la mañana, como por la tarde –denuncian los afectados– es enviar solo un autobús para cubrir ambas rutas. Se envía un autobús a Lugones, se recoge a los niños de dicha ruta y luego va a La Corredoria y recoge a los niños de la otra. Es decir, que no se envía autobús a la ruta de La Corredoria, va el de Lugones una vez recoge a sus usuarios. Esto implica que haya niños subidos en el autobús casi hora y media».
Teniendo en cuenta que la hora de entrada en el colegio es a las 10:00, esta práctica, según los padres, conlleva que sus hijos suelen llegar a las 10:30 al Centro «y por las tardes, de acabar la línea de Lugones a las 17.20 h puede alargarse hasta las 18.10 h, dependiendo de si junta las líneas completas, o "solo" las sillas de las otras rutas, lo que disminuye ligeramente la duración del trayecto), que los niños pierdan terapias tanto en el colegio (ellos no tienen matemáticas, lengua o inglés, tienen fisioterapia para poder llegar a andar o simplemente sentarse, logopedia para poder comunicar un simple sí o no, piscina para poder relajar los músculos, psicología, para poder gestionar sus emociones, etc.) como por la tarde, las cuales financiamos sus padres con gran esfuerzo, por los constantes retrasos, que los padres lleguen tarde a sus trabajos o que, al tratarse de un servicio que se proporciona a niños con diferentes discapacidades y en el que incluyen chicos con parálisis cerebral, niños de tres años, adolescentes con autismo e inflexibilidad mental, pues convierten al transporte escolar en una auténtica olla a presión (hace unas semanas un niño sufrió un ataque de ansiedad y quiso bajarse del autobús en marcha porque cambiaron el recorrido habitual y había más niños que no conocía)».
Los padres de los alumnos afectados también denuncian reiteradas cancelaciones del servicio de autobús: «Este curso va ya 8 veces que directamente el autobús no acude (uno de ellos la primera jornada de huelga de transporte en la que tenía carácter de servicio mínimo), la última esta misma mañana –la del miércoles– y las familias nos tuvimos que organizar para subir en coche o taxi a los niños al cole. Esta situación ya dura dos largos años a pesar de las constantes llamadas telefónicas a la empresa, a la consejería de Educación, al colegio, correos a la CTA, escritos de queja a la CTA, ... incluso exploramos la vía judicial. La respuesta ante los escritos es: ninguna. Las respuestas a las llamadas telefónicas son: "lo lamento mucho, pero no podemos hacer nada porque el gerente de la empresa no nos coge el teléfono o queda muy poco tiempo de curso"».