«A veces necesitamos que nos avisen de lo que está pasando y nos ayuden. No somos bichos raros»

Victoria M.C. alumna con TEA del Colegio Palacio de Granda visibiliza su día a día a través de un videojuego
Victoria, la protagonista de esta historia, fotografiada a la puerta del colegio
photo_camera Victoria, la protagonista de esta historia, fotografiada a la puerta del colegio

Cuando te enfrentas a una entrevista con una persona que tiene TEA (Trastorno del Espectro Autista) lo primero que aprendes rápidamente es a manejar los términos. No estás ante una persona enferma, incapacitada, que haya que tratar con condescendencia. El TEA, según define la Confederación Autismo España, «es una condición del neurodesarrollo que afecta a la configuración del sistema nervioso y al funcionamiento cerebral. Se caracteriza por dar lugar a dificultades para la comunicación e interacción social y para la flexibilidad del pensamiento y de la conducta de la persona que lo presenta». 

Victoria G.M. es alumna de 3º de ESO del Colegio Palacio de Granda, en Siero, y hace poco resultó ganadora en las Olimpiadas Internacionales de Tecnología organizadas por la Fundación NTT DATA al desarrollar un videojuego educativo basado en su propia experiencia personal. Victoria tiene TEA.

«Nunca utilizamos la palabra enfermedad para referirnos al TEA, comenta Alejandra Alonso, directora de marketing del colegio. Preferimos hablar de característica, de condición especial. Victoria tiene una mente brillante».

Y esa mente que a veces colapsa, que se agobia con el ruido y tiene que parar, oxigenarse y seguir, ha creado un videojuego utilizando el lenguaje Scratch, con el que quiere dar a conocer su experiencia vital del día a día. Su proyecto se basa en tres situaciones cotidianas: «me molesta mucho el ruido en el comedor, que se me cuelen y, cuando voy por la calle, el pitido de los coches, el ladrido de los perros...; a veces, aunque lo esté pasando bien en un sitio y quiera estar ahí, en una fiesta o en el cumpleaños de una amiga, el barullo es tan grande que me supera, me harto y quiero salir».

El videojuego premiado está protagonizado por una niña que se llama Vicky y que tiene TEA. Cuando en ese mundo programado la protagonista afronta situaciones que le incomodan, que le hacen agobiarse y le superan cuenta con el apoyo de sus amigas que, llegado ese caso, en un momento en el que Vicky no sabe qué hacer, le ayudan a tomar decisiones: «cuando esto pasa es muy bueno tener a alguien que te haga parar, pensar y ayudar a tomar una decisión. En el videojuego, cuando Vicky se enfrenta a alguna situación compleja, sus amigas intentan que se dé cuenta de lo que está pasando y que tome decisiones: “vámonos de aquí porque esto no te sienta bien y luego va a ser peor”. Esta es la base de lo que he programado: situaciones habituales que se pueden solucionar con ayuda».

Más allá de la capacidad y la sensibilidad que Victoria demuestra, este videojuego puede ser una ayuda para muchas personas que no saben cómo enfrentarse a esta condición especial. Si bien es cierto que la maldad siempre está presente, muchas otras personas pueden manejar mal una situación por puro desconocimiento: «la idea al plasmar mi día a día en este videojuego era dar a conocer a la gente esta realidad. Alguna vez, hace mucho, me sentía un bicho raro: ahora ya no. La gente que nos rodea tiene que ser consciente de lo que nos puede pasar, en un momento determinado, y saber cómo reaccionar. Cada vez se va tomando más consciencia y es cierto que cada vez se toman más decisiones que facilitan que no nos encontremos mal».

EL COLEGIO PALACIO DE GRANDA, UN MODELO DE INTEGRACIÓN

 «El colegio es muy inclusivo, comenta Alejandra. Tiene un departamento de orientación que intenta fomentar el desarrollo emocional de todos los alumnos, incluidos algunas características como la de Victoria, donde todos somos diferentes y se intenta ayudar en lo máximo posible. Como anécdota, atendiendo a la necesidad concreta de Victoria, en el colegio no se utiliza en timbre típico para anunciar el fin de las clases. Hacemos reuniones semanales en las que hacemos un seguimiento del desarrollo emocional de los alumnos, según las necesidades de cada uno de ellos. Además, hay un programa para alumnos de altas capacidades muy importante. Tal es así que está teniendo repercusión fuera del centro y hay gabinetes de la región que nos derivan niños al colegio».