Silvia Llera, naveta con raíces en Libardón (Colunga), empezó de niña tocando varios instrumentos en la Escuela Municipal de Música de Nava, hasta que Eva Tejedor la animó a ir por el camino del canto, intuyendo unas dotes que, obviamente, tenía.
Silvia, ahora con 29 años, y tras 12 años en los conservatorios de Gijón y Oviedo, es toda una soprano lírico ligera –el registro de Ainhoa Arteta–, cuya voz encandila a los que la escuchan. En la misa de San Roque, el pasado mes de agosto, en Libardón, los que la conocen desde pequeña quedaron gratamente sorprendidos tras verla y escucharla cantar en vivo.
Hasta aquí todo podría ser bastante normal: una niña dotada de buena voz, que termina los estudios y ahora busca ganarse la vida... Pero es que Silvia padece desde la infancia una retinosis pigmentaria, una enfermedad ocular degenerativa, que la ha acompañado primero en su etapa escolar y de instituto en Nava y, después, en los conservatorios, con lo que esto supone, porque en la actualidad Silvia tiene apenas un 6% de visión.
El próximo sábado, día 27, sus vecinos de Nava podrán disfrutar del concierto, con entrada gratuita, que protagonizará, a partir de las 18:30h en la Iglesia de San Bartolomé. Al piano la acompañará Teo Montero.