La gente de Noreña y los visitantes que ya viven con intensidad las fiestas del Ecce-Homo se reunieron como cada año en los jardines del Ayuntamiento de la Villa para asistir al comienzo de las fiestas de este año o, al menos, a la inauguración más lúdica y festiva ya que la religiosa comenzó la pasada semana con el traslado de la figura del Santo desde su capilla hasta la iglesia de Santa maría, donde permanecerá hasta el domingo.
La encargada de leer el pregón de esta edición de 2025 fue Bárbara Monte Donapetry, noreñense y presidenta de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico desde hace algo más de un año. Ingeniera de caminos por la Universidad de Cantabria, Donapetry comenzó su alocución confesando que este encargo de Pregonera le parecía una empresa dificilísima: «¿Qué podría contar? He celebrado y disfrutado estas fiestas en numerosas ocasiones, pero sin tener realmente una participación destacada. Ni formé parte de SONOFE ni desfilé en las carrozas. He ido a bailes del caldo, he esperado con inquietud que no lloviera el día de la degustación del gochu. Hasta he asistido a algún pregón. He cenado el sábado del Ecce-Homo en nuestros estupendos restaurantes y he bailado hasta última hora delante de las orquestas o en alguno de nuestros animados bares. Lo dicho, nada especial».
Tras este inicio, Donapetry realizó un recorrido por una serie de «curiosidades relacionadas con mi profesión, la ingeniería civil y la importancia que ha tenido en la historia y el desarrollo económico de Noreña» recordando que «en el caso de Noreña, los caminos, carreteras y ferrocarriles no se construyeron para conectar a los vecinos e industrias de esta villa, sino casi por accidente, por estar, como dice el eslogan turístico de Noreña, en el centro del paraíso». En su recorrido, el Camino de Gijón a Castilla o Camino de los Puertos, el Camino de Oviedo al oriente de Asturias o la Carretera Carbonera, «construida para dar salida a la producción carbonífera de la cuenca del Nalón».
Ya metida en su vida más personal y en los recuerdos de aquella Noreña, a la que llegó procedente de El Bierzo, con tan sólo 8 años, reconoció que no fue un cambio fácil «para una niña tímida» que creció con su padre (su madre se trasladó temporalmente a Gijón para curarse de una depresión post parto junto a su abuela) y su bisabuela Delfina: «menos mal que aquí en Noreña estaba mi prima Rebeca, compañera en estas fiestas del Ecce Homo y en general compañera de vida desde entonces».
Muchos recuerdos, de personas y lugares, empiezan a desfilar por la memoria y el papel: El Castrillón y la Calle de La Iglesia, La tienda de Ana, «mi tío Milio (tío bisabuelo en realidad), del que algunos recordaréis la tienda primero y luego el quiosco que regentó en la Calle de La Iglesia», la Fuente de los peces y los Arbolinos «y numerosos recuerdos felices también en las piscinas municipales de Noreña», menciones imprescindibles a Tino Fombona, fallecido recientemente, como a su marido, Tinín Fombona «con quien me casé en el Ayuntamiento de Noreña en 2012 [...] un hombre y una familia que tanto quieren a esta villa y a sus gentes, cariño que les es sin duda devuelto».
Tras años fuera de Noreña, regresó a la Villa en 2004 para fijar ya en ella su residencia, hasta el momento, definitiva: «ahora le cuento a todo el mundo, quizás en demasiadas ocasiones, que soy de Noreña. Que esta villa es un sitio estupendo para vivir. Que en Noreña nos conocemos y nos apoyamos. En un paseo de 100 metros por Noreña ya has bromeado con 20 personas y otras tantas se han interesado por tu familia o te han comentado que estuvieron con tu padre por la mañana. Una auténtica comunidad de la que es un orgullo formar parte».
La presidente de la Confederación cerró su intervención asegurando que «cuando he tenido algún roce o conflicto en el trabajo, aparezco al día siguiente con un paquete de Sabadiegos, lo que en la mayor parte de las ocasiones tiene un considerable efecto pacificador» y dando las gracias a la Corporación «por este honor» y mencionando a su sobrina Lucía «que tengo la certeza de que, aunque nacida en Madrid, será una ferviente noreñense de corazón. Pues eso, ¡Viva Noreña y vivan las Fiestas del Ecce-Homo!».