La Quinta Guadalupe, en Colombres, acogió hoy el acto de la entrega de la bandera de la República Dominicana a la Fundación Archivo de Indianos-Museo de la Emigración.
José Vitienes Colubi, presidente de la Fundación para la Inmigración de la República Dominicana, entregó la bandera a Francisco Rodríguez García, presidente de la Fundación Archivo de Indianos, en un acto que contó con la participación de la vicepresidenta del Principado, Gimena Llamedo y un buen número de indianos, representantes de las empresas mecenas del Archivo de Indianos y también alcaldes con honda huella Indiana como los de Villaviciosa, Alejandro Vega y Cabranes, Gerardo Fabián.
La vicepresidenta destacó «la profunda emoción con la que hemos izado la bandera de la República Dominicana, la décima que se coloca en un espacio tan lleno de historia como el Archivo de Indianos. La bandera de un país vibrante, generoso y hermano, con la que sellamos un compromiso perdurable: fortalecer los lazos de cooperación, amistad y respeto mutuo».
Discurso de Joé Vitienes Colubi
Distinguidos amigos:
Muchas gracias don Francisco Rodríguez, por sus amables palabras, y, en su persona, a la Fundación Archivo de Indianos-Museo de la Emigración, y a todos sus integrantes por la generosa acogida que nos han dispensado en este conjunto histórico, intelectual, trabajo de amor, y entorno idílico.
Muchas gracias distinguidos amigos por acompañarnos hoy en este día tán significativo para nosotros en la Fundación de la Inmigración Española en República Dominicana.
La Bandera Dominicana, con su Cruz Blanca, cuarteles rojos que simbolizan la sangre derramada por sus patriotas durante la independencia de Haiti, azules que simbolizan la Libertad, y su escudo en el centro con la Biblia, abierta en el Evangelio de Juan 8:32 con el texto “ Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”, anunciando al mundo su origen Cristiano; y el himno Dominicano, ambos son venerados por el pueblo dominicano.
Es por eso que, al izar la bandera, y oír el himno dominicano en este día tán especial para nosotros, simboliza ese nexo tan cercano que sentimos los inmigrantes, sus hijos nietos y biznietos con España.
No olviden que la isla se llama la Española.
Evidencia de que lo es tan especial, es que, a pesar de la distancia tan larga, están presentes o representados en este acto cinco de los nueve miembros de la Junta Directiva, y nueve de los veintinueve socios Fundadores. Sin olvidar que esta presente nuestro primer Presidente Honorario, don Antonio Pérez Hernández, ex Embajador de España en dominicana , y el Consejero de Cultura de la Embajada en dominicana, don Ricardo González Peña.
Desde mi primera visita al Museo del Indiano, hace unos años ya, me embargó una profunda emoción al ver plasmado en este precioso entorno y edificio, la historia de aquellos pioneros que dejaron su país, sus familias, y todo lo que era su entorno, movidos por ese espíritu irrefrenable de buscar un mundo mejor, y un futuro de promesa para sí y los suyos.
Demasiadas veces veía como hijos y nietos de inmigrantes, en Dominicana donde nací y en, Canadá donde crecí, al preguntarles de donde provenían, no sabían más allá de que provenían de España, Italia, Hungría o de donde fuese el caso, y poco más que sus apellidos.
Eso me parecía inconcebible.
Es difícil expresar mi admiración por la labor callada, tesonera, tremendamente excelente más allá del museo en sí que es la parte que más se ve, en la investigación, recopilación, y archivo de la emigración de Asturias, que es la inmigración en América.
También, que estaba muy consciente, de lo que había significado, desarraigado, y a la vez ilusionado la partida de mi padre, de emigrar en unos tiempos que no eran como ahora, donde la separación era verdadera, dolorosa y motivo de mucha ansiedad.
No dejaba de pensar, en lo que debió de pasar por las mentes de mis abuelos, al ver partir a su hijo de diez años, que si bien lo hacía bajo la protección de su tío y la esposa de este, no dejaba de ser muy doloroso.
También, lo que pasaría por la mente de aquel chiquillo en los momentos que se despedía desde la borda de aquel barco que se alejaba, con una pequeña maleta, un corazón lleno de ambiciones, contando solamente con la protección de sus tíos.
De ahí germinó la idea, de, inspirado en esta maravillosa institución, crear una institución que recogiese, documentase y archivase para la historia el conjunto de las experiencias de esa inmigración que partió a nuestra república.
También, de que si bien hubo protagonistas estelares, cuyas historias de vida eran ampliamente divulgadas y conocidas, nuestra fundación debía centrarse en las historias de los miles de emigrantes cuyas historias no habían sido contadas, y que todas, si bien eran menos conocidas, merecían ser contadas guardadas y atesoradas para que no se perdiesen en las nieblas del tiempo.
Porque el leit motif de esta historia de la inmigración de mediados del siglo diecinueve hasta los tiempos actuales, fue singular.
No fue a conquistar, ni a explotar recursos naturales, ni a buscar tratamiento privilegiado, ni a imponerse sobre los demás.
Salieron a mejorar su futuro, a proveer bienes y servicios, con trabajo, honestidad, uniéndose a la sociedad que los acogió, formando familias, y dejando no solo herencias materiales, sino iniciativas en las artes, la cultura, la educación, los deportes y obras de bien social y en la religión cristiana.
Emoción también, al conocer más de cerca la labor que lleva a cabo esta Fundación Museo del Indiano.
Es difícil expresar mi admiración por la labor callada, tesonera, tremendamente excelente más allá del museo en sí que es la parte que más se ve, en la investigación, recopilación, y archivo de la emigración de Asturias, que es la inmigración en América.
Es exponente excepcional de la cara, positiva en su gran mayoría del flujo migratorio en ambos sentidos, organizada. Exponente de que, bien organizada y de acuerdo con las leyes soberanas, la migración beneficia a ambas partes, el país de origen y el país receptor, máxime cuando hay simbiosis de culturas, idiomas creencias, religiones, e historias compartidas.
Deseo dejar aquí mi admiración por la tremenda labor que desarrolla la Fundación Museo del Indiano, liderada por don Francisco Rodríguez García, apoyada por la Asociación Amigos del Museo, y dirigida tan excepcionalmente por don Santiago González Romero, y su equipo, Elena Granda, Daniel Obeso, y Susana del Valle. Vaya nuestro agradecimiento por su tremendo apoyo y por compartir sus conocimientos en nuestro nacimiento.
Nuestra exposición que hoy aperturamos, es el inicio.
Pero los grandes nogales crecen partiendo de pequeñas nueces.
Como todas las cosas empieza modestamente, pero les aseguramos, que iremos aportando más elementos de calidad según vayamos creciendo y organizándonos mejor en República Dominicana.
Muchas gracias