Como ya es tradición, cerca de medio centenar de personas se reunieron en el cementerio de Carbayín Alto, en Siero, para rendir homenaje a los Mártires de la localidad, 24 personas detenidas de manera aleatoria en sus casas, encarceladas, torturadas y asesinadas durante la represión de octubre del 34.
«Noventa y un años después, seguimos levantando memoria y dignidad frente al olvido: aquellas mujeres y hombres que lucharon por pan, trabajo y libertad siguen marcando el horizonte de una Asturias más justa. Este homenaje no es un rito del pasado, es un acto político de presente. En tiempos de precariedad, mercantilización de lo público y normalización del odio, defender la memoria antifascista es defender derechos laborales, servicios públicos, igualdad y paz, y plantar cara al revisionismo y a la impunidad», recordaban desde IU Asturias.
En el acto participaron, entre otros, la directora general de Memoria Democrática, Begoña Collado; la portavoz municipal de IU en Siero, Tere Álvarez y Jorge Zapico, responsable del área interna del Partido Comunista de Asturias. También estuvieron presentes Luis Blanco, secretario general de la agrupación socialista de Siero, la concejala de mayores, Pilar Santianes y el portavoz municipal de IU Noreña, Javier Ardura.
Begoña Collado quiso resaltar el significado del homenaje a esas 24 personas «un acto de democracia, un acto de memoria, un acto de dignidad y un poco de reparación, seguir reivindicando la memoria de estos 24 asesinados y desde luego de ese impulso y de ese movimiento memorialista y democrático que tenemos en Asturias y que con múltiples actos como estos a lo largo de muchos fines de semana hacemos reivindicación».
Jorge Zapico, por su parte, aseguró que el acto «no se trata sólo de memoria, no se trata solo de un acto simbólico, sino también de tomar como ejemplo a todas estas personas que fueron víctimas de la represión por luchar por un mundo más justo».
Para finalizar, Marta Álvarez Vigil, secretaria de Memoria democrática de la Agrupación socialista de Siero, apuntó que se encontraban «ante un capítulo terrible de nuestra historia que demuestra cómo el odio puede llegar a mostrar la peor cara del ser humano. Una falta de humanidad que resultó ser tristemente un aviso de lo que vendría» y aseguró que «somos más las y los jóvenes que no ignoramos la memoria colectiva, que la consideramos nuestra más preciada herencia, legado de tantas personas, hombres y mujeres, que han dado su vida por defender la verdadera libertad y los derechos sociales».