El presidente de la Federación de Asociaciones de Mayores del Principado de Asturias (FAMPA), el pixuetu Cesáreo Marqués pregonó el pasado sábado el XXXIII Certamen de la Castaña y los Productos de la Huerta de Arriondas, que se celebrarán a lo largo del próximo fin de semana, el 9 y 10 de noviembre, en la capital parraguesa..
El acto que se celebró en la carpa instalada en la Plaza Venancio Pando de Arriondas, arrancó con un emotivo minuto de silencio en recuerdo de los fallecidos y damnificados de la DANA que ha arrasado pueblos y comarcas en Valencia y Albacete.
Cesáreo Marqués Valle, que durante 40 años fue autor y recitador el sermón laico pixueto de l’Amuravela, en Cudillero y ahora preside la FAMPA, habló en Arriondas sobre el castaño y la castaña. «Los parragueses, al contrario que los pixuetos, sois más de río que de mar, más de salmón que de merluza, más de tierra que de costa, o más de remar en piragua que de hacerlo en trainera, sin embargo en lo que si estaríamos de acuerdo, al menos los mayores, es que somos más de un buen mueble de castaño, que de un desmontable de Ikea» apuntó el pregonero, para abundar que «el castaño es ese árbol milenario tan nuestro, tan arraigado a esta tierra, tan apreciado no solo por su madera, sino por su fruto, la castaña, que mucho antes de que llegaran a nosotros la patata o el maíz formaban parte de nuestra dieta. Se consumían asadas, secas, o en forma de harina y sin remontarnos a los tiempos de maricastaña, cuantas veces hemos escuchado historias de la fame que quitaron las castañas».
Cada vez son más los productores y las tierras destinadas a la horticultura, principalmente a la ecológica, un sector pujante, aunque de crecimiento lento, pero de futuro, para el que solicito todo tipo de ayudas, porque a través de la ecología podemos transformar y humanizar el mundo».
Marqués destacó la importancia de un Certamen como el que se organiza en Arriondas, porque «valorando y promoviendo la castaña y los productos de la huerta, como venís haciendo a lo largo de estas treinta y tres ediciones se contribuye a la conservación de las tradiciones y prácticas agrícolas locales, transmitiendo la herencia cultural a las nuevas generaciones, al tiempo que se atraen visitantes de otras localidades, promoviendo de esta manera el ecoturismo y el agroturismo, consiguiendo desestacionalizar el turismo y recuperando la vida de los pueblos, tan masificados en verano y despoblados en invierno». Además el pregonero apuntó que actividades como esta luchan «contra la soledad no deseada» y dio como cifras que en Asturias «son mas de 65.000 personas mayores de 65 años, quienes sufren esta situación». El pixueto animó a «evitar el aumento de personas en esta situación, fomentando el envejecimiento activo», lo que se hace desde las asociaciones y las administraciones «cuando trabajamos al unísono», abundó.
Recordó también el pregonero lo magüestos, cuando a la castaña asada la acompaña la sidra dulce, «la exaltación de dos de nuestros frutos por excelencia, la castaña y la manzana. Un cita intergeneracional, que hasta en los colegios se celebra. En esta época del año es difícil encontrar una localidad en Astuiras que no celebre esta fiesta».
Finalizó el pregón lamentando que en Asturias «los castaños están en nuestra memoria, pero ya casi están perdidos. En los frondosos bosques que antaño estaban ocupados por castaños, hoy moran especies invasoras, mucho más productivas para la industria maderera, a cambio de causar graves daños a nuestro ecosistema, dejando la tierra baldía, llevándonos a una situación casi irreversible, pues intentar reforestar con árboles autóctonos es misión imposible». Y destacó que los productos de la huerta «pueden correr mejor suerte en Asturias. Cada vez son más los productores y las tierras destinadas a la horticultura, principalmente a la ecológica, un sector pujante, aunque de crecimiento lento, pero de futuro, para el que solicito todo tipo de ayudas, porque a través de la ecología podemos transformar y humanizar el mundo».