El hallazgo anoche de una cabrita muerta por un ataque de lobo en Berodia, Cabrales, no sería tristemente una novedad en el Oriente de Asturias. Sin embargo, la cosa se complica si tenemos en cuenta que el citado animal se encontraba a escasos 200 metros de las viviendas de la localidad. Una muestra más de que el lobo está más cerca de los núcleos de población de lo que se cree.
Este episodio en Cabrales no es algo aislado. Hace dos meses, un ganadero del Santianes cangués, Quique Huerta, relataba que tuvo que encaramarse a un árbol para evitar el ataque de otro cánido. Su explotación también estaba a la puerta de casa. Y cómo será la cosa que, hace apenas una semana, anunciaba que había vendido todas las cabras.