Si algo tiene el día de San Antoniu, además de la alegría propia de la fiesta, es que también es la cita perfecta para la nostalgia y conlleva echar de menos a quienes ya no están. Y, en este San Antoniu, había un nombre que sobrevolaba por encima de todos los que se han marchado a lo largo de este año. El de Celso Fernández Sangrador, "Celsín el de la Sifonería". Un hombre que vivió intensamente cada una de estas fiestas, y que siempre se involucró en ellas.
La ausencia no ha pasado desapercibida para los vecinos de Cangas de Onís que ayer por la tarde, en el robledal de San Antoniu donde Celsín vivió y disfrutó tantos 13 de junio, le han rendido un sentido homenaje entregándole a su querida Marga, su compañera de vida, un dibujo del autor Enrique Carballeira que retrata a Celsín como muchos le recordamos. Vestido de asturiano, disfrutando del día más señalado del año en Cangas de Onís y sonriendo.
La emoción de Marga y su familia era la de todos. La misma que vivieron cientos de cangueses entre lágrimas viendo cómo ella ocupaba con valentía y por lealtad el lugar de Celsín para bailar el ramo en la calle San Pelayo solo unas horas antes. Es la emoción de San Antoniu, esa que provoca cierta tristeza incluso para quienes ansían la llegada de este día y aguardan escuchar el sonido de las panderetas. La que nos consta que sintieron muchas personas ayer por la mañana recordando a los ausentes, a los que no han podido venir por un examen de última hora, o a quienes están enfermos y no pueden sumarse al día en el que quienes viven en Cangas de Onís son más familia que nunca.
Y qué mejor que honrar a Celsín con toda esa mezcla de emociones que son tan de San Antoniu "el nuestru" como la Siempreviva en la solapa.
