Carlos Salazar, alcalde de Amieva, no puede disimular el enfado monumental que tiene por el abandono al que sigue sometida la carretera nacional N-625. Tras ocho meses de obras para arreglar el argayo que se produjo a escasos metros de la localidad de Santillán, en dirección León; la actuación está terminada pero basta con mirar a 50 metros para comprender el malestar. Y es que es ahí donde el firme presenta los mismos desperfectos que presentaba antes del comienzo de las obras. Algo a lo que se ha sumado el hecho de que Conservación de Carreteras cortó varios árboles que no solo no se han retirado sino que, en el caso de algunos, amenazan con caer sobre el vial.
«Hay cosas que no tienen sentido y esta es una de ellas, es lamentable», cuenta a EL FIELATO Y EL NORA el alcalde de Amieva, «estuvieron aquí durante meses con toda la maquinaria necesaria, hicieron puramente la actuación que tenían que hacer y no hubo quién mandara a esta gente que fresara estos baches». «Es lamentable», continúa el primer edil, «hay avellanos, hay árboles, que los cortaron los de Conservación porque estaban las ramas en la carretera, las raíces están a punto de caer... y nadie mandó retirarlos».
Salazar, quien ya denunció cuando era concejal del consistorio hace una década el hundimiento del puente Vega -«que sigue exactamente igual» e, incluso, demandó el arreglo de esta nacional de competencia estatal con una moción el año pasado-, se enfada todavía más cuando habla con el vigilante de Demarcación de Carreteras de la zona. «Llamo a Demarcación, hablo con el vigilante... y su respuesta es decirme que el alcalde tenía que haber avisado a Conservación», nos cuenta, «¿qué tiene que ver el alcalde en la nacional cuando los responsables sois vosotros y estáis haciendo un seguimiento de la obra?». El primer edil va incluso más allá al afirmar que «la nacional N-625 salió desgraciada, y desgraciada sigue; no costaba nada, con toda la maquinaria aquí, hacer esos arreglos».
Demarcación y Conservación de Carreteras están aquí todos los días ¿y no hacen un informe de lo que hay en este tramo?
«Estuvimos ocho meses con unos semáforos, tres de obra... y se marchan dejando esto así porque nadie les ha dicho que lo hagan», continúa Salazar, «hablé incluso con los trabajadores de la empresa, que ya habían estado mirando esos desperfectos, y me dijeron que ellos no tenían orden de hacer nada ahí». Parte del enfado del alcalde de Amieva es que se le asigne a él la responsabilidad de ese arreglo. «Mi obligación es velar por la carretera porque es la que necesitan los vecinos de mi concejo», continuaba, «pero ¿cómo voy a meter yo las narices en una obra que es de carácter estatal? Hay un montón de gente responsable que es la que tiene que decir "esto hay que arreglarlo"».