Hoy por la mañana, el entorno de la tienda BTB Sport era un hervidero de personas que iban y venían portando mercancía. Voluntarios relacionados con el Club de Atletismo de Cangas de Onís y del Grupo de Montaña Peña Santa se afanaban por cargar la furgoneta de Luis Vicente Rodríguez, Luisvi, quien, «hoy o mañana, según cómo lo vea», volverá a partir hacia la ya considerada "zona 0" de Valencia afectada por la DANA. El trayecto no es nuevo: desde el pasado viernes, Luisvi ha hecho el mismo recorrido en varias ocasiones de forma solidaria para llevar agua, alimentos y otros productos hasta las poblaciones afectadas por el agua.
«Soy autónomo y, desde el 7 de octubre, no estoy trabajando», contaba por teléfono a EL FIELATO Y EL NORA, «así que puse mi furgoneta a disposición de quien necesitara el vehículo para llevar ayuda a Valencia». Hizo por primera vez el trayecto el viernes de la semana pasada, volvió a cargar a Arganda del Rey en Madrid el sábado y regresó a tierras valencianas para distribuir toda la mercancía en Silla.
«No te imaginas lo que hay allí», continúa mientras la conversación se interrumpe. Está en la ferretería El Siglo de Arriondas, que contribuye donando «botas de agua y guantes, y las botas que he comprado a precio de coste». «Si ves imágenes de la antigua Yugoslavia es algo muy parecido, es la auténtica devastación», nos cuenta. Luisvi nos habla de túneles bajo las autopistas y cauces de ríos llenos de coches golpeados, de los que están marcados porque se encontró a alguien muerto dentro. Habla con entereza -«trabajé mucho tiempo en una funeraria y estoy más acostumbrado»- de algo que, por más que lo veamos en imágenes, es simplemente devastador. Inevitable preguntarle por la gente que vive allí. «Están hundidos y desesperados, cuando volví el sábado, había muchos lugares a los que todavía no había accedido nadie», continúa, «lo único que, en parte, me tranquiliza es ver que los críos no son conscientes de la magnitud de lo que sucede y, en gran medida, todo es un juego».
Nosotros lo vivimos aquí, en Arriondas, y sabemos lo que es una inundación... pero no es ni de lejos comparable con lo que está pasando en Valencia
El gesto solidario de Luisvi, al que distintas organizaciones han abonado los gastos de combustible de los dos primeros viajes, le llevará a emprender de nuevo un camino «previo paso por Torrelavega, porque tengo que recoger allí cuatro bombas de achique, imprescindibles para lo que se necesita ahora, y botas de agua». Una vez más, pondrá su tiempo y su furgoneta -«que todavía la estoy pagando»- a disposición de quienes quieren enviar ayuda. «Sigue haciendo falta agua», puntualiza después de explicarle a este periódico cuáles son ahora mismo las prioridades de mercancía que carga en su vehículo. Pañales de adulto, botas de agua, productos de higiene, medicamentos, leche o comida forman parte de su inventario.
En este viaje que vuelve a empezar tiene claro el objetivo: «Llegar lo más cerca posible de la gente que ha recibido menos hasta ahora». Lo hará con una bolsa de juguetes en el asiento del copiloto que su hija preparó ayer con esmero. «Decía que para los críos que no tengan», contaba sonriendo al otro lado del teléfono, «y seguro que encuentro a quién dárselos».