El pasado 22 de octubre se conocía la singular noticia. Una pareja de turistas de nacionalidad mexicana habían caído por un acantilado próximo a la playa de Cobijeru, en el límite entre Llanes y Ribadedeva. Más incluso que la impactante noticia y saber que ambos ocupantes habían salido por sus propios medios tras la caída, sorprendió saber que el coche continuaba en el mismo lugar del siniestro por un motivo: era un coche de alquiler y la compañía aseguradora no se hacía cargo de rescatarlo del lugar del accidente.
Esta mañana en una operación no exenta de complicaciones, ya que las mareas habían sumergido el vehículo, ha sido posible sacar del agua y del entorno del arenal el coche. Lanchas, una grúa y una decena de personas incluyendo buzos han sido necesarios para poder remolcar el vehículo hasta la arena. Previamente, fue necesario colocarle unas boyas y asegurarlo mediante cables de los que tiró, posteriormente, un tractor desde la arena.
Tras horas de faena, se ha conseguido sacar el vehículo del agua y del entorno de la playa. Si bien en la declaración de los dos turistas se hablaba de que sus dos perros viajaban con ellos y habrían perecido como consecuencia del impacto, no se ha encontrado rastro de ellos. Una incógnita que redondea una historia ya de por sí rocambolesca en la que muchos todavía se preguntan cómo fue posible que el coche acabara donde ha estado varado los últimos 10 días.