miércoles 18/5/22

Atención a lo que viene a continuación: es un mail que recibí hace unos días:

“Hoy hablando con un padre de uno de los compañeros de clase de mi hijo se me ha encendido la luz de lo que la gente no acaba de entender.

La hecatombe de sueldos es sobre todo en la clase media y baja. La baja no tanto porque si bajasen aún más saldría descaradamente a cuenta vivir de ayudas sociales o simplemente en “B”.

Caso del padre a que me refería: ingeniero. Gana 40.000 € brutos al año con 10.000 € adicionales. Le ofrecen un trabajo para viajar por el mundo de asistencia técnica de no se qué maquinas. Le ofrecen 45.000 más incentivos brutos.

Yo le he dicho que para largarte por el mundo me tienen que pagar por lo menos 60.000…  netos!

Mire esto:

Se gana en bruto 26.000, quitan el 22% (ss + irpf) y se queda con 20.000.

Otro gana 40.000 bruto, le quintan el 33% y se queda con 26.500.

Otro 50.000 bruto, se le quita el 38% y se queda con 31.000.

Alguien gana 100.000€, le quitan casi el 60% y se queda con 40.000.

Han hecho que casi todos ganemos casi lo mismo !!!!!!!

La gente no entiende que el ingeniero que se iba por el mundo ganaba 5 veces en neto lo del trabajador. Ahora, apenas un 50% más. Esos son los que han perdido, y el resto su consumo.

La gente, cuando oye sobre la caída de los salarios, piensa en los trabajadores normales, que estos acabarán ganando 500 €. Difícil porque antes muchos se quedan en casa y eso presiona hacia arriba. Cuesta mucho encontrar gente que quiera ganar tan poco incluso haciendo jornada parcial.

Es la gente que se ganaba muy bien la vida quienes realmente se han venido abajo”.

Quien me escribió estaba poniendo el acento en algo que se percibe pero de lo que no se habla: la pérdida de poder adquisitivo de la clase media y la convergencia de los poderes adquisitivos finales de esa clase media.

En los ejemplos numéricos, la remuneración más elevada es más de 3,8 veces la menor de las indicadas, pero en dinero de bolsillo sólo es el doble. Una remuneración bruta de 100.000 euros anuales no es muy común en España, bastante más lo es una de 26.000. Las responsabilidades, el valor que hay que generar para acceder ganar 100.000 € al año son infinitamente mayores que las correspondientes a un salario de 26.000, pero eso, al final no queda reflejado en el neto. Este problema, sin embargo, no se da con las remuneraciones de, por ejemplo cuatro millones ya que su mix y las posibilidades fiscales a las que sus perceptores pueden acceder diluye el problema.

Lo que dice quien me escribe sobre que es mejor quedarse en casa con remuneraciones de 500 € no está claro si las ayudas sociales continúan disminuyendo al ritmo actual a no ser que se instaure la renta básica. Y lo de pasarse a ‘B’ pienso que cada vez va a ser más difícil porque, por pura lógica, los Gobiernos tratarán de reducir esa parcela a fin de incrementar los ingresos públicos: con el sistema fiscal actual, la única vía para aumentar los ingresos sin aumentar los tipos y sin eliminar deducciones es luchar contra el fraude fiscal. (Sí: ya hemos comentado sobre las consecuencias de perseguir el fraude de baja intensidad).

Por ello, pienso –también lo hemos comentado–, el sistema fiscal debería dejar de gravar los ingresos y debería fijar su atención en los gastos, con tipos variables según el tipo de gasto realizado, el lugar en el que el gasto se realiza considerando el IPC, la cantidad gastada, introduciendo tipos negativos para bienes definidos como de primera necesidad, y extendiendo el modelo al menos a la dimensión europea. No, la idea no es mía: es la evolución de un modelo fiscal proyectado en los 60 por el economista Nicholas Kaldor que fue asesor del Premier británico Harold Wilson.

Volviendo a los salarios, está claro cual es el camino: ganar cuatro millones.

@sninobecerra

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

La Clase Media
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