miércoles 18/5/22

Una triste llamada de teléfono me informa del fallecimiento de una amiga, buenísima persona y Maestra tanto de profesión, como de todas las cosas que uno aprendió de ella. Discreta, siempre en segundo plano, pero sencillamente encantadora. 

Nunca fui capaz de hacerle una entrevista, en la que quería mostrar a mis parroquianos como era esa gran mujer que acompañaba siempre a otro Maestro, que se dedicó más a enseñar política, que Matemáticas y Ciencias Naturales. Maru y yo no somos de aquí, pero a los dos nos enamoró el mal llamado Oriente de Asturias, motivo por el cual ella siempre descansará en Celorio, uno de los encantadores pueblos costeros del Concejo de Llanes. No me gusta escribir a quien ya nunca me podrá leer, pero a su marido –compañero en mil batallas– le escribo:

Querido amigo, nunca pensé que tuviera que redactar esta noticia. Una mala noticia, que junto con la de mi siempre recordado hijo Eduardo, son las dos peores en casi 25 años de existencia de este tu Periódico, porque Maru y tú siempre estuvisteis ahí, para que este Periodista de Pueblo pueda hoy escribir esta malísima noticia. B.

*Maria Eugenia Naves , Maru, era la esposa de Antonio Trevín Lombán.

Maru*
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