jueves. 18.08.2022

 

Hay un refrán que dice: “Cada cosa a su tiempo, las castañas en adviento”. Todavía no entramos en el adviento, pero sí en tiempo de castañas.

Se cree que este fruto llegó a Asturias procedente de Grecia y a través de los romanos; lo cierto es que ya lleva siglos formando parte de nuestra alimentación.

Durante mucho tiempo este fruto, caliente y muy energético, fue la principal fuente de alimentación de varias generaciones.

La necesidad agudiza el ingenio y para librarse de la monotonía, se comían secas, asadas, cocidas, amasándolas para hacer pan, etc.

En la edad media, el llamado pan de árbol, elaborado con castañas, formaba parte obligada en la alimentación.

La llegada del maíz y la patata a través de los descubridores, desplazó la importancia de la castaña porque ya se contaba con mas variedad de alimentos.

Paseando por nuestros bosques, todavía pueden verse “cuerrias”, aquellos cercados de piedra donde se metían las castañas para su secado.

La llegada de los eucaliptos  destrozó bastante estos árboles que, además del fruto, tienen una excelente madera.

La cocina actual volvió a ocuparse de las castañas como alimento, incluyéndolas en cantidad de sofisticados platos e infinidad de postres. El marrón glacé es un bocado exquisito.

Tiempo de castañas
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