Adrián Barbón en FITUR: «Los mejores años del turismo en el Principado aún están por llegar»

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photo_camera Adrián Barbón en el estand de Asturias en FITUR 2026

El presidente del Principado de Asturias se dirigió el viernes, a los que abarrotaron el estand del Principado de Asturias en la Feria Internacional de Turismo (FITUR) organizada por IFEMA en Madrid.

«Los mejores años del turismo en el Principado aún están por lle- gar», apuntó el jefe del Ejecutivo regional para dejar patente el potencial del sector y la solidez del modelo turístico de la comunidad.

Barbón hizo un repaso a los sucesivos desafíos a los que se ha enfrentado el turismo en Asturias y que se han resuelto con éxito: la voluntad de crecimiento, la apues- ta por la desestacionalización, el interés por captar visitantes internacionales y el compromiso de generar actividad económica en todo el territorio. «La consolidación de Asturias como potencia turística es un éxito colectivo al que han contribuido tanto el Gobierno del Principado como el empresariado y los Ayuntamientos», aseguró.

Y para continuar en este ca- mino, el Gobierno de Asturias de Asturias presentó en Madrid la campaña Únete al respeturismo: Asturias te espera, a la que Barbón aludió asegurando que «garantiza un desarrollo turístico compatible con nuestros pueblos y ciudades, con nuestras monta- ñas y nuestro mar. Aspiramos a seguir creciendo, sí; pero deseamos seguir creciendo bien».

El presidente asturiano no eludió tampoco las medidas polémicas que están sobre la mesa, «hay que afianzar nuestro modelo, el modelo Asturias de turismo soste- nible, que debe ser reconocido en todas partes. En este punto, tengo que ser contundente: no daremos ni un paso atrás en la protección del litoral ni en el cuidado de nuestro patrimonio natural o cultural. La masificación, la degradación del paisaje o la reducción de los cascos históricos a parques temáticos son fronteras que no podemos cruzar si queremos que Asturias sea distinguida por siempre con el título de paraíso natural».

El turismo es uno de los principales motores de la economía asturiana, con 5.000 empresas y cerca de 47.000 trabajadores en este sector. Aún así Barbón ani- mó a no dormirse ni conformarse, «las cartas están en nuestras manos, ahora nos toca saber jugarlas. Para ello, hay dos requisitos bási- cos. Uno es la ambición, desterrar el conformismo y pensar en gran- de, porque si no tomamos la delantera, otros lo harán. El segundo pasa por afianzar nuestro modelo, el modelo Asturias de turismo sostenible, que debe ser reconocido en todas partes».

El mandatario asturiano defendió que «todas las medidas que está aplicando mi Gobierno están orientadas a ese propósito. La regulación de viviendas tu- rísticas, la posibilidad de que los Ayuntamientos que lo decidan apliquen una tasa voluntaria, o los proyectos dirigidos a promover los destinos relacionados con la sidra, el Camino de Santiago o el patrimonio industrial, por poner tres ejemplos, están guiadas por ese mismo principio. Lo digo en voz alta, porque necesitamos anticiparnos y actuar. Puede que algunas iniciativas sean cuestio- nadas ahora, parecernos exageradas o inconvenientes, pero el paso del tiempo demostrará que fueron necesarias para cuidar nuestro modelo sostenible y de calidad», abundó el presidente.

 

Intervención íntegra de Adrián Barbón

Hoy vengo a ofrecer y pedir respeto. Es un término que no se utiliza mucho, pese a su potente significado. El respeto es lo contrario de la desconsideración, pero también es distinto al miedo y la prohibición. Hoy vengo a ofrecer y pedir respeto para el modelo de turismo de Asturias, el modelo del paraíso natural

Ya saben de qué hablo. Estoy aludiendo a nuestra nueva campaña, Únete al respeturismo: Asturias te espera. Aunque la vicepresidenta, Gimena Llamedo, ya ha explicado sus líneas principales, me permito insistir en su importancia. A lo largo de 40 años, desde la inauguración, en aquel distante 1986, de La Rectoral en Taramundi, Asturias ha construido una oferta turística singular, anclada en la defensa de sus recursos naturales, alejada de la masificación y que cada vez incide más en nuestros rasgos propios, desde la gastronomía y la cultura sidrera a la oferta artística o el patrimonio industrial.

Ha sido un largo camino de aciertos. Nunca está de más recordar cómo hemos conseguido ir recorriéndolo etapa a etapa.

El primer desafío fue derrotar al escepticismo y lograr que el turismo -y, en particular, el turismo rural- demostrara que no era un sueño, una utopía ingenua.  A estas alturas, cuando suma cerca de 5.000 empresas y da trabajo a unas 47.000 personas, nadie cuestiona que se ha convertido en uno de los motores principales de la economía.

El segundo reto era crecer, crecer y crecer. Había que probar que el turismo no estaba predestinado a ser una actividad marginal y con pocas posibilidades de desarrollo. Llevamos tres años por encima de los dos millones y medio de visitantes.

Pronto se plantearon metas más difíciles. Una, que conoce bien el empresariado, era la desestacionalización; es decir, que la presencia turística se mantenga todo el año y no sólo un puñado de semanas del verano. Gracias al impulso de la alta velocidad ferroviaria, también lo estamos haciendo realidad. Ya sumamos más visitantes en la temporada baja que en la temporada alta

Otro listón elevado pasaba por captar viajeros internacionales, que Asturias se hiciese sitio en la disputada cartelera de destinos atractivos para otros países. Si antes mencionaba al AVE, ahora debo citar la ampliación de la oferta de vuelos de nuestro aeropuerto. Si tomamos como referencia 2019, cuando mi gobierno puso en marcha su estrategia de conectividad aérea, Asturias recibe hoy un 45% más de visitantes extranjeros. Estamos abriéndonos hueco en Europa y en lugares mucho más lejanos, como México.

Aún me queda otra etapa más, una que antes ni siquiera aparecía en el mapa: lograr que el turismo no se concentre en unos cuantos focos, sino que irradie actividad a todos los rincones del Principado. No queda ciudad de Asturias que no vea turistas por sus calles, del mismo modo que no hay municipio rural que no note el aumento de visitantes.

Se habrán dado cuenta de que siempre utilizo el plural. Lo hago a propósito, porque la consolidación de Asturias como potencia turística es un éxito colectivo al que han contribuido tanto el Gobierno del Principado como el empresariado y los ayuntamientos.

Tenemos que continuar avanzando así, de la mano, unidos y empeñados en superar nuevos desafíos, porque el camino no ha terminado, ni de lejos. De hecho, me gustaría que saliésemos de esta edición con un convencimiento compartido: los mejores años del turismo en el Principado aún están por llegar. Por ser un refugio climático, por la mejora de las comunicaciones, por la riqueza natural, porque tenemos la costa mejor conservada de España, por nuestro bagaje histórico e industrial, Asturias cuenta con bazas ganadoras para convertirse en un destino envidiable.

Las cartas están en nuestras manos, ahora nos toca saber jugarlas. Para ello, hay dos requisitos básicos. Uno es la ambición, desterrar el conformismo y pensar en grande, porque si no tomamos la delantera, otros lo harán. El segundo pasa por afianzar nuestro modelo, el modelo Asturias de turismo sostenible, que debe ser reconocido en todas partes. En este punto, tengo que ser contundente: no daremos ni un paso atrás en la protección del litoral ni en el cuidado de nuestro patrimonio natural o cultural. La masificación, la degradación del paisaje o la reducción de los cascos históricos a parques temáticos son fronteras que no podemos cruzar si queremos que Asturias sea distinguida por siempre con el título de paraíso natural. 

Todas las medidas que está aplicando mi gobierno están orientadas a ese propósito. La regulación de viviendas turísticas, la posibilidad de que los ayuntamientos que lo decidan apliquen una tasa voluntaria, o los proyectos dirigidos a promover los destinos relacionados con la sidra, el Camino de Santiago o el patrimonio industrial, por poner tres ejemplos, están guiadas por ese mismo principio. Lo digo en voz alta, porque necesitamos anticiparnos y actuar. Puede que algunas iniciativas sean cuestionadas ahora, parecernos exageradas o inconvenientes, pero el paso del tiempo demostrará que fueron necesarias para cuidar nuestro modelo sostenible y de calidad.  

En el fondo, todo se resume en la misma palabra: respeto. Respeto al trayecto recorrido estos 40 años, respeto a los atractivos que ofrecemos, respeto a quienes nos visitan y respeto a quienes viven en Asturias. El respeturismo garantiza un desarrollo turístico compatible con nuestros pueblos y ciudades, con nuestras montañas y nuestro mar. Aspiramos a seguir creciendo, sí; pero deseamos seguir creciendo bien.

Al fin y al cabo, no estamos inventando nada. Cuando un gobierno de Pedro de Silva decidió impulsar la apertura de La Rectoral, no improvisó. No fue una decisión caprichosa, tomada al azar a ver qué ocurría, como quien echa una moneda al aire: en plena crisis industrial, abría una ventana de oportunidad económica, y lo hacía en el occidente interior, ya amenazado por el despoblamiento. A partir de aquel comienzo pionero, Asturias es hoy la gran potencia del Norte en turismo rural.

Ya desde aquel primer paso quedaba claro que la apuesta turística del Principado se basaba en el respeto y, en concreto, en el respeto al medio rural. Podemos repasar más decisiones tomadas desde entonces, como el Plan de Ordenación del Litoral, la creación de la red de espacios naturales. Todas, insisto, han contribuido a definir el modelo Asturias, como ahora contribuirán el necesario control de las viviendas y la defensa a ultranza de nuestro patrimonio natural.

Las puertas están abiertas de par en par y la invitación es universal: bienvenidos todos y todas a Asturias, bienvenidos al paraíso del respeturismo.

 Muchas gracias.