Ni el frío ni la nieve —ni el hielo— evitaron que ayer, Día de Reyes, las aguinalderas de Onís salieran a la calle para recorrer, puerta por puerta, las casas de la localidad cantando villancicos para recibir a cambio dulces o dinero. Una tradición que se mantiene viva en el concejo que mantiene viva una costumbre popular infantil ya en desuso.
En las calles de Benia de Onís las responsables de animar la mañana fueron Jojo, Sara, Valentina, Mencía, Eva y Ruth. No fueron las únicas: en el vecino Avín lo hicieron Lucía, Valeria, Jimena y Petra.