sábado 4/12/21

Tengo dicho, aquí precisamente, que la democracia son formas. Y que la participación de los ciudadanos en la política es uno de los elementos centrales de las democracias. De lo que se trata ahora es de profundizar en ello. Es la democracia algo vivo y cambiante, porque viva y cambiante es la sociedad, así que es normal que los engranajes que la sustentan de igual forma cambien.
La política está en una situación de absoluto descrédito, hasta el punto de que la participación en las organizaciones políticas tradicionales disminuye cada día; hasta el punto de que da la sensación de que no funcionan o no funcionan como deberían los mecanismos que ponen en relación a la sociedad y la política.
En mi modesta opinión, tres líneas de encauzamiento democrático habría que tener en cuenta: incluir las iniciativas ciudadanas a partir de las nuevas vías de participación; impulsar nuevas formas de organización que de verdad vinculen sociedad y política; y el análisis sistemático y constante de las necesidades de los vecinos.
En definitiva no podemos estar esperando por una consulta a un expediente municipal meses, como ocurre en Ribadesella; o estar condicionados a sospechar que la petición que se haga en el Ayuntamiento riosellano no tendrá respuesta; o que se pidan expedientes de obras en donde lo que se obtiene es la callada por respuesta; ni estar al pairo de las ocurrencias de la alcaldesa para que se concedan o no las escuelas públicas de El Carmen, o de otros sitios, para que los vecinos se reúnan, (El PSOE hace más de mes y medio que solicitó una de estas).
La participación, hoy más que nunca, es un elemento fundamental de cualquier política de desarrollo, de las políticas sociales y públicas. Y para ello se precisa la voluntad que en Ribadesella no se da. En realidad lo que me pregunto no es quién manda, sino: ¿Cómo mandan los que mandan?

?Cómo mandan los que mandan?
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